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Giancarlo Giammetti, en la capilla ardiente de Valentino.
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Giancarlo, sin poder ocultar su dolor.
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La ceremonia se ha desarrollado entre fuertes medidas de seguridad.
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El féretro entrando en la Fundación.
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La expectación ha sido máxima.
La capilla ardiente del diseñador italiano Valentino, fallecido el pasado lunes a los 93 años, ha quedado abierta en la mañana de este martes, día 21 de enero, en la sede de su histórica 'Maison' en el centro de Roma, donde ahora también se encuentra su fundación, PM23, para el último adiós de los romanos y de sus admiradores.
Con un amplio despliegue de seguridad y de medios de comunicación, el acceso del público ha comenzado de manera ordenada, en grupos de diez personas, alrededor de las once de la mañana (10.00 GMT).
Mientras tanto, no han cesado de llegar motivos florales a la capilla y decenas de personas se han acercado al lugar para guardar fila.
El recorrido, cuidadosamente guiado, ha conducido a los visitantes hasta la primera planta del palacio, flanqueado por macetas con flores blancas, donde se encuentra un libro de condolencias, según ha constatado EFE.
Al acceder a la sala, el ambiente es solemne, con una iluminación tenue y una alfombra blanca que marcan el camino hasta el féretro, cerrado, presidido por un retrato del diseñador en blanco y negro.
A ambos lados, jarrones con flores blancas y, suspendido del techo, un arreglo floral cuadrado del mismo tono completaban la escena, acompañada de una música de fondo de tono fúnebre.
Junto al féretro, familiares y allegados más cercanos han mostrado visiblemente su dolor.
Antes de la apertura de la capilla, entre las personas que han recibido el féretro frente a la sede en la plaza Mignanelli se encontraba el inseparable socio y brazo derecho del estilista, Giancarlo Giammetti. Como es natural, se ha mostrado roto de dolor.
También los hermanos Sean y Anthony Sax, hijos del brasileño Carlos Sax, colaborador y amigo cercano de Valentino, a quienes el diseñador consideraba sus ahijados, tras haberlos visto crecer y que los medios indican como herederos.
La bandera tricolor italiana ondea a media asta sobre la boutique de la plaza de España, frente a la maison y los escaparates cubiertos de negro y la inscripción en blanco con su famosa frase en inglés: "I love beauty, it's not my fault" (Amo la belleza, no es culpa mía).
La primera en entrar en la capilla ardiente ha sido la mexicana Maetzin Contreras, que pasa grandes temporadas en Roma, y que se ha puesto en la fila desde las 9 de la mañana y después poco a poco han ido llegando decenas de personas.
"Cuando supe que había una capilla ardiente me dije: 'Debo y quiero estar allí. Para mí es una sensación impresionante porque le he admirado toda mi vida. Valentino es la belleza pura y sin límite. Era crear con el corazón", ha asegurado a EFE mientras se colocaba en la fila.
A la entrada se han colocado cojines de flores blancas y dos coronas de rosas enviadas por el Ayuntamiento de Roma y el Teatro de la Ópera, para el que realizó algunas de sus últimas creaciones: el vestuario para una espectacular La Traviata de 2016 dirigida por Sofia Coppola.
