Después de la alfombra roja de los Oscar, la cita más codiciada por los famosos es la gala MET que tiene lugar el primer lunes del mes de mayo en el Museo Metropolitano de Nueva York. Para subir la escalinata principal de la Quinta Avenida hay que pasar un escollo duro de roer, Anna Wintour (70 años), presidenta del evento y editora de la todopoderosa revista Vogue USA.

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Para muchos es una bruja (o un diablo que viste de Prada, según reza la película), pero para otros es un hada madrina que hace posible que el Costume Institute recaude suficiente dinero para mantener 35.000 vestidos y parte de la historia de la moda. Ella es quien corta el bacalao a la hora de enviar las invitaciones. "Nunca explicaré cómo decido a quién invitar", ha asegurado en alguna ocasión.

Desde que Anna Wintour tomó los mandos de la gala, sus datos son estratosféricos.

Sin embargo, esa invitación es un regalo 'envenenado'. Si el agraciado la recibe, para posar en la alfombra roja, cenar y bailar en la fiesta posterior se han de pagar alrededor de 22.000 euros. Esta exclusiva cita social empezó en 1948, pero cuando Diana Vreeland, editora jefe de Vogue USA, ocupó su cargo como consultora especial del Instituto del Vestido la gala empezó a popularizarse. Sin embargo, cuando en 1999 Anne Wintour empezó a liderarla, su impacto sociológico fue estratosférico.

A causa del coronavirus, Wintour fue tajante. La edición prevista para el 4 de mayo con la temática About Time: Fashion and Duration se ha cancelado. Y es una pena, porque a lo largo de este año se está conmemorando el 150 aniversario de la inauguración del museo.

Desde que se inaugurara esta gran fiesta de la moda han ocurrido un sinfín de anécdotas que JALEOS recuerda para que los lectores no echen en falta los estrambóticos estilismos que se hubieran visto este año. Ha quedado claro que Wintour tiene el poder. Si alguno de los invitados critica negativamente la gala, hace fotos del interior o habla sobre lo ocurrido dentro del museo, la organizadora les veta automáticamente.

Gwyneth Paltrow, la diseñadora Rachel Zoe ayudando a la top Karolina Kurkova; y Demi Lovato.

Entre los que están proscritos figuran la actriz y cantante Demi Lovato (27) al comentar que su experiencia había sido "terrible" porque los vips eran caprichosos, se dedicó a tomar alcohol y esa situación le llevó a una reunión de Alcohólicos Anónimos esa misma noche. La estilista Rachel Zoe (48) no ha acudido desde el 2007 cuando dijo que era "más influyente" que la propia Wintour; también a la prestigiosa comediante y actriz Tina Fey (49) se le ocurrió decir en 2010 que "a ese evento acudían las personas más desagradables que había conocido".

En esa misma línea, Gwyneth Paltrow (47) confesó que en la gala de 2013 se aburrió tanto y había pasado tanto calor por la muchedumbre que no quería volver pero, tras su castigo, la Wintour volvió a invitarla en 2017 y el cantante Zayn Malik (27) –el excomponente de One Direction que acaba de anunciar que espera su primer hijo con la modelo Gigi Hadid (25)- se despachó a gusto cuando aseguró que prefería hacer cosas más interesantes que ir a un sarao donde se tenía que poner ropa que jamás volvería a usar.

El clan Kardashian casi al completo en las escaleras de la Met Gala.

Por su parte, los Trump no volverán a ser invitados porque Wintour es una acérrima demócrata. Una de las anécdotas más divertida ocurrió cuando, tras ser vetada en el 2012, Kim Kardashian (39) acudió al año siguiente embarazada junto a su prometido Kanye West (42) y con la exigencia de que su madre Kris Jenner (64) también fuera incluida en el paquete. Wintour estalló: "¿No es suficiente con una Kardashian?".

También hay invitadas que se saltan el protocolo porque la temática no les convence. En 2019 la idea era adaptar el Camp, un concepto intelectual acuñado por Susan Sontag. Aquella tarde, Penélope Cruz (46) siguió con su fidelidad a Chanel; Carlota Casiraghi (33) no arriesgó con un diseño de Anthony Vaccarello para Saint Laurent y Gisele Bündchen (39) con un vestido sencillo de Dior.

Penélope Cruz, Gisele Bundchen y Naomi Campbell en la gala Met.

Y otras ilustres celebrities prefirieron decantarse por el boicot. Así ocurrió en 2009, cuando el diseñador ya fallecido Azzedine Alaïa no fue invitado a la gala y ni tan siquiera sus vestidos estaban expuestos en la exhibición de aquel año. Por este motivo, sus grandes amigas Naomi Campbell (49), Linda Evangelista (54) y Stephanie Seymour (51) decidieron quedarse en casa.

Otras curiosas anécdotas son las siguientes: en 1999 Lady Di asombró a los americanos al asistir un año antes de su muerte ataviada con el primer vestido creado de John Galliano para Dior; en 2005, la top model Elle MacPherson (56) dejó de lado los tacones para ponerse unas simples sandalias planas; en el 2010, Oprah Winfrey (66) tuvo que convencer a Lady Gaga (34) para que subiera al escenario tras sufrir un ataque de pánico y Renée Zellweger (51) llegó caminando desde su apartamento en la exclusiva zona del Upper East Side.

Lady Di, en la famosa gala de Nueva York.

Pero hay más. En 2012 se emitió en directo por primera vez la llegada de los famosos a la alfombra roja mientras Elettra Wiedeman (37), hija de Isabella Rossellini (67), les entrevistaba para Vogue.com; en 2017, Kylie Jenner (22) rompió las reglas de no hacer selfies al publicar uno junto a un grupo de amigos en el baño del museo y en el 2019, los fotógrafos no hicieron caso a Maluma (26) –el cantante latino con más éxito en los últimos tiempos- porque no le reconocieron; y en esa misma velada, Miley Cyrus (27) se encontró con varias exparejas, entre ellas, Patrick Schwarzenegger (26), Nick Jonas (27) y Stella Maxwell (29).

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