"Me sentía atrapada en mi matrimonio con Antonio", explica la actriz en la edición de abril de la revista Porter. Melanie Griffith (59 años) ha desvelado a la publicación algunos de los detalles de su fracaso matrimonial con el actor malagueño, aunque en ningún momento señala al intérprete del Zorro como el culpable de su situación: "Nadie tuvo la culpa de que mi matrimonio se terminara".

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De hecho, la prueba de que el fin de su amor no tuvo que ver con problemas personales entre ellos es que a día de hoy Antonio Banderas (56) y Melanie mantienen una muy buena relación y ya en su momento llevaron el divorcio de forma amistosa por el bien de su entorno. Y es que después de fracasar en tres matrimonios, la actriz se ha vuelto reticente a las conquistas: "Ahora soy más tímida con los hombres, y desde que me divorcié hace dos años no he estado con nadie".

Melanie Griffith y Antonio Banderas en Marbella en 2013. GTRES

Su pasado no solo está lleno de historias de amor inacabadas, sino que cuenta con dramas aún mayores. Su adicción al alcohol y su obsesión por la cirugía estética fueron dos temas que se le fueron de las manos hasta el punto de que no era consciente de lo que hacía: "Cuando la gente empezó a decir, 'pero Dios mío ¿qué se ha hecho?' Fue cuando vi claro que me había pasado con las cirugías y tuve que ir a otro médico para deshacer muchas operaciones". Un paso que agradece en el presente: "Afortunadamente, parezco mucho más normal ahora".

En cuanto al asunto del alcohol la propia Melanie ha negado que fuera "la típica borracha que va por los suelos". Según afirma en la entrevista de Porter, "era una madre funcional, que siempre estuvo pendiente de sus hijos" y que volvió a tomar las riendas de su vida y de su faceta maternal cuando en 1988, al nacer su primogénito Alexander Bauer, entró en un centro de desintoxicación.

Melanie Griffith con su hijo Alexander Bauer, de compras en 2014. GTRES