El futuro de Marius Borg (29 años) está en el aire. El hijo de la reina Mette-Marit (53), en arresto domiciliario en el palacio de Skaugum desde el pasado mes de junio, será juzgado de nuevo a comienzos del próximo año.
La fecha para que comience el nuevo proceso es el 9 de febrero y se alargará hasta el 5 de marzo de 2027. Será en estos días cuando los abogados del joven buscarán revertir su condena por dos violaciones y una agresión a varias de sus exparejas.
La Fiscalía también ha recurrido la pena por considerarla insuficiente, por lo que la resolución del Tribunal también podría agravar la condena de Borg. Y es que la apelación podría jugarle en contra. Si en el nuevo juicio se confirma su culpabilidad, los jueces tendrán la potestad de imponerle una pena superior a los cuatro años de cárcel.
Marius junto a Haakon de Noruega.
El nuevo proceso se desarrollará en el Borgarting lagmannsrett, el Tribunal de Apelación noruego, con una composición distinta a la del primer juicio. Mientras entonces un magistrado profesional y dos jueces legos -jurado popular- dictaron sentencia, ahora serán dos magistrados profesionales y cinco jueces legos los que valoren el caso. Esto significa que los ciudadanos comunes son mayoría.
Para condenar a Marius Borg, al menos cinco de los siete miembros del tribunal deberán considerar probada su culpabilidad, y entre ellos deberá figurar un juez profesional. Los ciudadanos comunes, por tanto, tendrán mayoría en la decisión final.
Desde cero
El caso será revisado desde cero. El tribunal deberá valorar de nuevo las pruebas y escuchar los testimonios presentados por ambas partes. La defensa, renovada con los abogados Alexander Greaker y Daniel Storrvik, ha anunciado que aportará nuevas pruebas y testigos. Borg, por su parte, mantiene su inocencia respecto a los delitos sexuales y la violencia que se le imputan.
Incluso si lograra ser absuelto de los cargos más graves, Marius Borg no evitaría necesariamente la cárcel. En el primer juicio, el joven fue declarado culpable de otros delitos que no ha recurrido, entre ellos delitos graves relacionados con drogas, violencia contra otra mujer, amenazas, infracciones de tráfico y varios quebrantamientos de una orden de alejamiento.
Mientras llega el nuevo proceso judicial, el hijo de la reina Mette-Marit está bajo custodia. Primero estuvo en prisión preventiva en la prisión de Oslo y, desde julio, está en arresto domiciliario en la finca real de Skaugum.
Marius Borg en el funeral de Harald V.
Cada cuatro semanas es el Tribunal de Apelación el que amplía el tiempo de permanencia de Marius con tobillera telemática y sin poder salir de los confines reales. Se entiende que la medida se va a seguir ampliando hasta que haya un veredicto final, ya que una de las insistencias de la acusación es el alto riesgo de reincidencia del joven.
El sistema penitenciario noruego se centra en la rehabilitación y la reinserción en lugar del castigo, motivo por el cual se permitió a Borg salir de la cárcel. Ahora no se separa de su madre, en proceso de rehabilitación tras su trasplante de pulmón.
También se ha sabido que está en búsqueda activa de empleo, como confirmó uno de sus abogados: "Está motivado para empezar a trabajar y quiere aprovechar este tiempo para elaborar una propuesta de empleo concreta".
La última vez que se le pudo ver fue en los actos fúnebres que se celebraron tras la muerte de Harald V el pasado mes de agosto. Su presencia y el papel destacado esos días junto al resto de la Familia Real noruega crearon un fuerte debate en el país. Muchos noruegos no vieron con buenos ojos que una persona condenada por violación tuviera tal protagonismo.
