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Las salidas gastronómicas privadas del rey Felipe VI (58 años) son tan discretas como simbólicas: guardan con frecuencia guiños a la solera, a la calidad de la materia prima y el buen hacer de los restauradores.

En una de sus recientes escapadas privadas por el centro de Madrid —hace apenas unos días, y sin la compañía de la reina Letizia (54)—, el Jefe de Estado cruzó el arco de La Taberna del Alabardero, un templo culinario situado en la plaza de Oriente, a escasos pasos del Palacio Real y del Teatro Real.

El establecimiento, curiosamente, guarda un vínculo simbólico imbatible con la institución monárquica: su nombre rinde tributo directo a la Guardia Real (los alabarderos) que custodia la sede histórica de la Corona.

Felipe VI saliendo del restaurante Taberna el Alabardero de Madrid Alina Varela

Un restaurante fundado en 1974

Detrás de este referente madrileño se halla una historia de compromiso social y excelencia hostelera. El restaurante fue fundado en 1974 por el sacerdote y empresario Luis de Lezama (88), quien concibió el proyecto como una iniciativa de integración social para jóvenes en situación de vulnerabilidad.

Con el tiempo, el local se convirtió en la piedra angular del Grupo Lezama y de la prestigiosa Escuela Superior de Hostelería de Sevilla, una cantera insigne de la que han salido algunas de las figuras más influyentes de la gastronomía española contemporánea.

Un palacete del siglo XIX para la alta diplomacia

El espacio evoca el refinamiento del Madrid decimonónico. Maderas nobles, azulejería tradicional, tapizados elegantes y cuadros de época componen una estética cálida, sobria y marcadamente institucional.

Fue en este ambiente, pequeño pero adaptado al gusto del Jefe de Estado, donde este fue captado por las cámaras de GTRES (el pasado 28 de septiembre) tras citarse con unos amigos antes de partir de viaje a Finlandia.

Vestido de manera casual, con americana y vaqueros, a Felipe VI se le vio caminando, ya entrada la noche, al salir del restaurante. Lo acompañaban sus escoltas mientras dirigía sus pasos por una vía en honor a uno de sus ancestros, la calle Felipe V.

El restaurante articula su actividad en dos ambientes bien diferenciados. Por un lado, la barra y zona informal. Esto lo convierte en una parada de culto para el aperitivo castizo, donde triunfan los pinchos vascos de alta gama, el vermú de grifo y las cañas tiradas con maestría.

Por otro lado, están el comedor principal y los reservados. Espacios que ofrecen un entorno silencioso, diplomático y reservado, frecuentado de forma habitual por altos cargos políticos, embajadores, ejecutivos y personalidades del ámbito de la cultura.

Arroces de autor y la maestría del 'chup-chup'

La propuesta gastronómica de La Taberna del Alabardero rinde tributo a la tradición vasco-navarra con un respeto escrupuloso por la materia prima de temporada. Su cocina goza de fama internacional por sus arroces secos y melosos, ejecutados con una precisión milimétrica en los tiempos de cocción y el punto del grano.

El recetario de cuchara brilla con elaboraciones de largo recorrido como el salmorejo cordobés con virutas de jamón ibérico y huevo, las cocochas de bacalao o la merluza en salsa verde con almejas de Carril, junto a cortes nobles como el rabo de toro guisado con parmentier de patata, el solomillo de ternera con salsa de Oporto y verduritas baby, o pescados salvajes traídos diariamente del Cantábrico.

En el apartado dulce, su obrador propio elabora a diario una repostería artesana de corte clásico donde destacan la afamada torrija, la tarta de queso de la Viña y el arroz con leche caramelizado.

El rey Felipe VI, entonces Príncipe de Asturias, saliendo del restaurante La Taberna del Alabardero, en Madrid, en febrero de 2007. GTRES

Su visita de 2007

Sin duda, una propuesta redonda a la altura del paladar real, que ha vuelto a elegir este local para uno de sus encuentros privados.

Cabe recordar que no es la primera vez que Felipe VI visita el establecimiento. Ya el 28 de febrero de 2007 fue inmortalizado saliendo de un almuerzo en el mismo restaurante, al que también acudió en solitario.