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Las escapadas gastronómicas del rey Felipe VI (58 años) suelen combinar discreción, productos de altísima calidad y enclaves con solera. Prueba de ello son algunas de sus elecciones culinarias más recientes.

El pasado 28 de septiembre, tras cumplir con sus compromisos oficiales en San Lorenzo de El Escorial con motivo de la reunión bienal del Capítulo de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, el monarca reservó mesa en el Real Club de Golf La Herrería, un espacio emblemático gestionado desde su fundación en 1966 sobre terrenos de Patrimonio Nacional.

El trasfondo de la visita responde a una cita castrense de alto nivel. Durante la ceremonia celebrada en la Lonja del Real Monasterio, el monarca presidió la imposición de 20 condecoraciones a oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil.

El acto institucional incluyó honores de ordenanza, revista de tropas, homenaje a los caídos, desfile de la Guardia Real y un oficio religioso.

Finalizado el protocolo, según ha podido conocer en exclusiva EL ESPAÑOL, el Jefe de Estado se desplazó a escasos cientos de metros de La Lonja para disfrutar de un almuerzo privado en uno de los locales más emblemáticos del municipio, cuyo suelo pertenece al Real Sitio.

Tradición señorial a los pies de la Sierra de Guadarrama

Situado en pleno Bosque de La Herrería —declarado Paisaje Pintoresco por su altísimo valor medioambiental—, el club ofrece una estampa privilegiada.

Sus salones y ventanales panorámicos miran directamente a la mole de piedra del Monasterio, enmarcada por un entorno natural repleto de fresnos, robles y un cuidado campo de golf de 18 hoyos.

El club de golf y sus instalaciones asociadas (incluida la casa club) se inauguraron oficialmente el 15 de agosto de 1966 (con la colocación de su primera piedra en 1964).

Felipe VI, en su visita a San Lorenzo de El Escorial (Madrid), el pasado 28 de septiembre. GTRES

En su momento, su origen estuvo ligado estrechamente a Patrimonio Nacional —organismo estatal titular de la Finca de La Herrería— ya que nació de una iniciativa conjunta entre dicha entidad pública y la iniciativa privada.

El proyecto se hizo realidad gracias al impulso de los primeros directivos del club y el diseño inicial del campo a cargo del arquitecto y diseñador de campos de golf Antonio Lucena.

El establecimiento, en el que el Rey disfrutó de un almuerzo acompañado de un nutrido grupo de personalidades del ámbito militar y político, combina la estética de los grandes clubes tradicionales con una atmósfera elegante y relajada.

Su comedor interior, dominado por maderas nobles y chimeneas encendidas durante el invierno, contrasta con una cotizada terraza exterior que se erige en el punto neurálgico de la Sierra de Madrid durante los meses estivales.

Tal y como ha podido saber este diario, fue apenas unos minutos antes de llegar al local cuando los clientes que ya se encontraban en las instalaciones recibieron el aviso de que Felipe VI iba a acceder a los salones del establecimiento. A todos ellos se les pidió amablemente que evitaran el uso de sus dispositivos móviles, a fin de garantizar la mayor privacidad del encuentro.

Fuego, asados y cocina castellana de mercado

Una vez en el interior, Felipe VI y sus acompañantes disfrutaron de los platos que ofrece la carta. Una de lo más tradicional. Porque, en materia gastronómica, la propuesta del Real Club de Golf La Herrería rinde culto al recetario tradicional español y a la cocina de montaña.

La carta destaca por una sólida selección de entrantes donde despuntan las croquetas caseras, los embutidos ibéricos de bellota y los guisos de cuchara adaptados a la temporada.

El rey Felipe VI asiste al Capítulo de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo en San Lorenzo de El Escorial, Madrid, el lunes 28 de septiembre de 2026. GTRES

La gran fortaleza del restaurante reside en sus carnes con Denominación de Origen Sierra de Guadarrama: cortes a la parrilla como el chuletón de ternera, el solomillo a la brasa y el cordero lechal asado.

La oferta se completa con pescados frescos del día, arroces melosos y una repostería casera de corte clásico —con la torrija artesana y las natillas como insignias— que pone el broche a una mesa con verdadero empaque real.