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Irene Urdangarin (20 años) ha vuelto a Sanxenxo para acompañar al rey Juan Carlos I (88) en una de las citas que más se repiten en la agenda gallega del Emérito: las regatas.

Este sábado, la hija menor de la infanta Cristina (60) e Iñaki Urdangarin (58) ha seguido las pruebas desde una de las lanchas de apoyo del Real Club Náutico de Sanxenxo, junto a su abuelo. Una escena sin protocolo, con la ría de Pontevedra como telón de fondo y la vela como punto de encuentro familiar.

Irene ha acompañado a su abuelo desde una embarcación auxiliar, sin subir al Bribón, el barco con el que Juan Carlos compite en la Liga de 6 Metros.

El emérito, protegido del viento con una chaqueta y un chaleco, ha seguido la competición desde la lancha y ha saludado con la mano. A su lado, la joven ha disfrutado de la travesía mientras las embarcaciones disputaban las pruebas en la ría.

Irene Urdangarin, este sábado, 17 de octubre, en las regatas de Sanxenxo. GTRES

Una jornada en el mar

El encuentro se produce apenas un mes después de otro viaje familiar. Irene acompañó entonces a Juan Carlos a Francia, donde recibió el Premio Saint-Simon por sus memorias, Reconciliación.

También viajaron la infanta Elena (62) y Victoria Federica (26), que quisieron arropar al emérito durante la entrega del galardón en La Ferté-Vidame. Fue una ocasión poco habitual: las dos nietas participaron en un desplazamiento europeo ligado a la actividad pública del antiguo jefe del Estado.

La presencia de Irene en Sanxenxo prolonga esa cercanía en un entorno que Juan Carlos conoce bien. Las regatas le permiten mantener el contacto con una de sus grandes aficiones y reencontrarse con el grupo de amigos que lo recibe cada vez que vuelve a Galicia. En esta ocasión, además, ha contado de nuevo con la compañía de su nieta.

Ahora, Juan Carlos vuelve a tener cerca a una de sus nietas en un lugar al que regresa con regularidad desde que fijó su residencia en Abu Dabi.

El rey Juan Carlos I, este sábado, 17 de octubre, en las regatas de Sanxenxo. GTRES

Sanxenxo, cita recurrente para el emérito

Juan Carlos llegó el jueves a Vigo desde Portugal para asistir a las pruebas del fin de semana. Es su quinto viaje a Galicia en lo que va de año.

Esta vez, su estancia sigue el esquema habitual: Pedro Campos, presidente del Real Club Náutico de Sanxenxo, lo ha recibido y lo aloja en su casa de Nanín, próxima al mar. Desde allí, el emérito se desplaza para seguir las competiciones y reunirse con su círculo más cercano.

El Bribón ocupa estos días el centro de esa rutina deportiva. La embarcación afronta las regatas como líder de la clasificación de la Liga de 6 Metros, aunque Juan Carlos no siempre participa desde cubierta. En ocasiones prefiere observar las pruebas desde la lancha auxiliar Cristina, como ha hecho este sábado junto a su nieta Irene.

La agenda gallega del emérito también reserva espacio para la mesa. El pasado viernes, una furgoneta de una empresa de pescados y mariscos fue fotografiada junto a la residencia de Campos. La imagen encaja con una costumbre asentada en sus visitas: las comidas y cenas con familiares y amigos alrededor de la gastronomía local.

Hace apenas unas semanas, el antiguo monarca compartió una cena a bordo del Deiramar Dos con una treintena de invitados. Entre ellos estaban la infanta Elena, la infanta Margarita (87), su sobrina María Zurita (50) y su inseparable amigo Pedro Campos.

Según publicó Diario de Pontevedra, el menú incluyó bivalvos, pescado fresco y vino de Rías Baixas, además de un postre y un brindis final. La embarcación recorrió la ría antes de detenerse cerca de la costa.

El rey Juan Carlos I, con su nieta, Irene Urdangarin, en las regatas de Sanxenxo. GTRES

Dos visitas a las regatas en un mes

Para Irene, Sanxenxo ya no es una experiencia nueva. La joven, que cumplió 20 años en junio, acudió por primera vez a las regatas hace apenas un mes.

Su debut en las regatas gallegas tuvo lugar el fin de semana del 13 y 14 de septiembre. Entonces también coincidió con su tía Elena en una jornada náutica que permitió verla en un escenario muy distinto al de sus compromisos familiares habituales.

Aquella visita coincidió con una etapa de cambios personales y académicos. Poco antes salió a la luz su ruptura con Juan Urquijo, cuñado del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. Esos días retomaba, asimismo, sus estudios en Londres.

La de este sábado la devuelve a un plan especial entre nieta y abuelo en una de las localidades que más frecuenta el emérito.

Las dos jornadas tienen un elemento común: la vela como espacio de encuentro, lejos del protocolo. Juan Carlos vuelve a Galicia para seguir compitiendo o contemplar las pruebas; Irene, por segunda vez, se suma a esa rutina familiar. Y Sanxenxo vuelve a ofrecerles un escenario idóneo para estar juntos.