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El 29 de marzo de 2023, la baronesa Myriam Ullens de Schooten -conocida en la alta sociedad belga como Mimi- despertó en su domicilio, en el municipio de Lasne, sin ser consciente de que ese sería el último amanecer que iba a presenciar. Alguien muy cercano iba a acabar con ella.

Horas después, seis disparos a bocajarro segaron su vida. Fue su hijastro, Nicolas Ullens de Schooten, quien empuñó una pistola Glock de 9 mm, se situó enfrente de la casa, esperó paciente hasta que vio salir un vehículo, un VW Golf.

Según las crónicas, Nicolas había acudido primero a la casa de su padre y de Myriam para hablar de asuntos familiares y económicos, incluida la venta de la finca y una petición de dinero. Tras salir de la reunión, recuperó un arma de su furgoneta y esperó cerca de la propiedad.

La baronesa junto a su esposo, Guy Ullens de Schooten. Getty Images

Al volante, su madrastra, la baronesa, con la que, a la luz de los hechos, no libraba una buena relación. Sin titubear, levantó el arma y descerrajó seis tiros, mortales. Mimi murió en el acto; su marido, el barón Guy Ullens de Schooten, padre biológico de Nicolas, acabó herido.

Hoy, seis años después del aquel atroz suceso, del trágico crimen a sangre fría, hay sentencia: Nicolas ha sido declarado culpable de asesinato premeditado. El fallo del jurado popular pone fin a una compleja investigación orientada a esclarecer las intenciones del acusado.

Conviene recordar que tras perpetrar el ataque, Nicolas -quien durante años había ejercido como agente en los servicios de inteligencia y seguridad del Estado belga- se entregó voluntariamente a las patrullas policiales, entregando el arma utilizada.

Dada la temprana confesión del acusado, la vista oral celebrada en el Tribunal de Asaltos de Nivelles no tuvo como cometido dilucidar la autoría material del crimen, sino esclarecer la calificación jurídica de la acción y determinar la concurrencia de la premeditación.

Durante las sesiones procesales, la estrategia letrada de la defensa intentó atenuar la responsabilidad de Nicolas argumentando que el hombre había actuado presa de un arrebato o un impulso incontrolable, fruto de años de desgaste psicológico y de una fortísima tirantez familiar.

Nicolas Ullens de Schooten, hijastro de la Baronesa. Getty Images

Por el contrario, la acusación particular y el Ministerio Fiscal sostuvieron con contundencia que el exagente había ideado un plan calculadamente concebido para acabar con la vida de su madrastra, esperando estratégicamente la salida del coche de la casa.

El pasado 6 de octubre, tras una ardua deliberación de más de ocho horas, siete de los doce miembros del jurado ciudadano emitieron un voto desfavorable para el acusado al considerar plenamente probada la alevosía y la premeditación.

Al no alcanzarse la mayoría cualificada requerida de forma directa en la votación popular, la normativa procesal obligó a intervenir a la junta de magistrados profesionales, quienes se alinearon con el criterio mayoritario respaldando el veredicto: Nicolas, culpable.

Giro inesperado

Cuando todo estaba preparado para dar paso a la fase de alegatos sobre las penas de prisión y la lectura del fallo definitivo, el procedimiento ha sufrido, en las últimas semanas, una sacudida legal.

Al día siguiente de hacerse público el fallo de culpabilidad, el equipo de letrados de Nicolas Ullens formalizó una solicitud de recusación urgente contra los magistrados profesionales que intervinieron en la resolución de la causa.

La representación del acusado alega la existencia de un posible defecto de forma cometido durante las deliberaciones sobre la premeditación, el cual podría haber viciado o alterado la regularidad del proceso del veredicto.

Ante la gravedad de la reclamación, la presidencia del tribunal ha determinado paralizar de inmediato el calendario procesal y aplazar las vistas hasta el próximo 4 de noviembre.

Nicolas Ullens de Schooten. Getty Images

En dicha fecha, los órganos superiores deberán resolver sobre la recusación antes de proceder a la fijación de la condena. A pesar del aplazamiento, la declaración de culpabilidad contra el hijastro de la baronesa continúa plenamente vigente.

A lo largo del desgarrador proceso judicial han salido a la luz pública años de viejas rencillas, enconados resentimientos y amargas disputas económicas ligadas al patrimonio del patriarca, el barón Guy Ullens de Schooten.

Nicolas acusaba abiertamente a su madrastra de haber provocado el paulatino distanciamiento afectivo con su padre y de gestionar de manera opaca o interesada las decisiones financieras y las grandes transferencias de dinero de la pareja.

Estas acusaciones, huelga matizar, fueron tajantemente desmentidas y rechazadas por la familia de sangre de Myriam, quienes calificaron las justificaciones de Nicolas como una burda difamación para justificar un acto injustificable.

Por su parte, el anciano barón Guy Ullens decidió personarse formalmente como parte civil en el procedimiento judicial con el fin de obtener respuestas sobre el móvil que llevó a su hijo a cometer el crimen.

Lamentablemente, el noble no pudo presenciar la conclusión del juicio contra su descendiente, ya que falleció en abril de 2025 sin haber obtenido el cierre de su tragedia familiar.

'Mimi' Ullens: mecenas internacional

La repercusión social del asesinato de la baronesa Myriam Ullens de Schooten radica en su descollante posición en las altas esferas sociales y culturales de Bélgica.

Guy y Myriam pertenecían al círculo de amistades más estrecho y cercano de los reyes Felipe (66) y Matilde (53) de los belgas, moviéndose con soltura entre las principales familias de la realeza europea, la aristocracia internacional y los grandes referentes del coleccionismo de arte mundial.

La reina Matilde y la baronesa, en una imagen de archivo. Redes Sociales

Inseparable de su marido, la pareja impulsó en el año 2007 la creación del Ullens Center for Contemporary Art (UCCA) en Pekín, una institución pionera que se convirtió en el gran templo de referencia para la difusión del arte contemporáneo chino.

A lo largo de los años, el matrimonio atesoró una colección pictórica e instalativa de un valor incalculable y promovió una incesante red de proyectos benéficos y filantrópicos globales.

Tras superar de forma victoriosa un severo cáncer, la baronesa tradujo su experiencia personal de supervivencia en la puesta en marcha de una fundación volcada en proporcionar bienestar y atención integral a pacientes sometidos a duros tratamientos oncológicos.

Paralelamente, su visión creativa la llevó a lanzar la firma de alta costura Maison Ullens, una etiqueta de moda internacional que amplió su ascendente prestigio profesional en los salones de París, Londres y Nueva York. Todo terminó, abruptamente, aquella mañana de marzo.