En la recepción oficial con motivo de la Fiesta Nacional que ha presidido la Familia Real en el Palacio Real, se ha vivido un reencuentro familiar muy emotivo: el de Felipe VI (58 años) con su primo, Pedro de Borbón-Dos Sicilias (57).
El duque de Calabria ha acudido, como cada año, a la tradicional línea de saludos para estrechar la mano del Rey, Letizia (54), Leonor (20) y Sofía (19). Como de costumbre, ha asistido sin la compañía de su esposa, Sofía Landaluce, habitualmente alejada de los focos.
Este 12 de octubre, Pedro de Borbón-Dos Sicilias ha vuelto a hacer gala de su perfil discreto al aguardar su turno junto al casi millar de personalidades que han desfilado por el Salón del Trono. Al llegar su turno de saludo, el afecto se ha impuesto al protocolo.
Pedro de Borbón-Dos Sicilias saludando a la heredera, Leonor de Borbón.
Además del cordial saludo del duque a su primo Felipe VI y a la reina Letizia, las crónicas han destacado el cariñoso gesto de Borbón-Dos Sicilias con la princesa de Asturias y la infanta Sofía. Un instante que ha estado cargado de gran espontaneidad.
Volviendo al especial vínculo entre Felipe y Pedro, conviene destacar que ambos primos se ven con frecuencia y mantienen un contacto fluido y frecuente. Siempre que tiene ocasión, además, el duque de Calabria no duda en ensalzar la figura del monarca.
Hace unos años, en 2016, manifestó lo que sigue en prensa: "Como español no me podría sentir más afortunado con el Rey que tenemos". Añadió que Felipe VI estaba demostrando ser "el Rey mejor preparado de la Historia de España".
En el plano privado, son varios los momentos que Felipe y Pedro hacen por verse. Como el pasado año 2025, cuando se reencontraron en la boda de Victoria López-Quesada, celebrada en agosto, a la que el Rey asistió a título personal.
El Rey y Pedro de Borbón-Dos Sicilias conservan, pues, una gran amistad que han sabido cultivar, más allá de los lazos familiares. El Rey, de hecho, es el padrino de bautismo de la hija menor de los duques de Calabria, María de Borbón y Landaluce.
A esta cercanía generacional se suma la excelente sintonía que la reina Letizia profesa hacia esta rama de la familia, en especial hacia Cristina de Borbón-Dos Sicilias (60), hermana de Pedro.
Más allá de la evidente afinidad afectiva, la presencia de Pedro de Borbón-Dos Sicilias en la parada del 12 de octubre responde a sus altas responsabilidades dentro de la esfera nobiliaria del país.
El duque de Calabria, tras saludar a la Familia Real española.
El duque de Calabria ostenta la presidencia del Real Consejo de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, una corporación centenaria históricamente vinculada a la Corona española.
Dado que Felipe VI exhibe la condición de gran maestre de dichas órdenes, los dos primos coinciden con frecuencia en solemnes celebraciones religiosas y militares.
Muestra de esta dinámica institucional fue su reciente encuentro en el Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial durante la celebración del capítulo de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, presidido por el propio monarca.
Para quien lo desconozca, Pedro de Borbón-Dos Sicilias es descendiente directo de la infanta María de las Mercedes, princesa de Asturias y hermana del rey Alfonso XIII, mientras que Felipe VI desciende en línea directa del propio monarca Alfonso XIII.
De este modo, Pedro y Felipe comparten como antepasados comunes a Alfonso XII y a la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, lo que los convierte en primos terceros por esa vía y primos segundos por la línea de la abuela del actual rey.
No obstante, la solidez de esta relación no se fundamenta de forma exclusiva en los libros de genealogía.
El difunto padre de Pedro, el infante Carlos de Borbón-Dos Sicilias, mantuvo una amistad tan profunda con el rey emérito Juan Carlos (88) que éste lo consideraba prácticamente un hermano, lo que motivó que a su deceso en 2015 se le despidiera con honores de Estado.
Tras asumir el ducado de Calabria y las obligaciones dinásticas tras la muerte de su progenitor, Pedro de Borbón-Dos Sicilias mantiene vivo ese legado de lealtad y fraternidad que hoy ha vuelto a brillar con luz propia en el Palacio Real.
