Tras semanas de incertidumbre en Dinamarca por la delicada salud de la reina emérita Margarita (86 años), la madre de Federico X (58) ha reaparecido públicamente, justo un mes después de su último bache de salud, que la obligó a ingresar en un hospital el pasado 6 de septiembre.
La antigua soberana ha retomado su agenda oficial con motivo del concierto conmemorativo del tricentenario de la iglesia del Palacio de Fredensborg, un enclave con el que mantiene un profundo vínculo afectivo y artístico.
Acompañada por su hermana, la princesa Benedicta (82), y por los reyes Federico X y Mary (54), la reina emérita Margarita se ha dejado ver con muy buen aspecto y vistiendo un elegante conjunto en tono azul eléctrico. A la luz de las imágenes, su recuperación es total.
La reina Margarita, en su reaparición.
Sea como fuere, la imagen de la Familia Real unida y sonriente en los palcos del templo ha servido para despejar de golpe las alarmas encendidas tras más de un mes de estricto reposo e inactividad pública.
La reaparición de la antigua monarca cobra una relevancia especial si se analiza la gravedad de los acontecimientos acaecidos a principios de septiembre.
El pasado 6 de septiembre, la Casa Real Danesa emitió un comunicado de urgencia informando sobre el ingreso hospitalario inmediato de Margarita de Dinamarca para quedar en observación durante varios días.
El parte médico determinó que la causa del traslado fue una acumulación de sangre en la zona de la cadera acompañada de un cuadro de leve deshidratación.
Tras cuatro días bajo supervisión médica, la madre del rey Federico recibió el alta el 10 de septiembre para regresar a su residencia palaciega.
Los reyes Federico y Mary junto a la emérita Margarita.
Sin embargo, los facultativos le prescribieron guardar reposo absoluto y cancelar de forma drástica todas sus actividades institucionales durante las semanas posteriores.
Este problema de salud le impidió reunirse con el resto de representantes de las Casas Reales europeas para despedir a su gran amigo, el rey Harald V de Noruega, en su funeral de Estado, una sonada ausencia que incrementó la preocupación internacional sobre su verdadero estado físico.
La elección de este concierto para marcar la vuelta de Margarita a la vida pública no ha sido fruto del azar, dada la estrecha relación que la reina emérita guarda con el templo de Fredensborg.
Construida entre 1724 y 1726 por el insigne arquitecto J. C. Krieger -quien también proyectó el histórico palacio y sus amplios jardines de estilo barroco-, la iglesia abrió sus puertas oficialmente el 11 de octubre de 1726.
Durante la década de los setenta, la reina Margarita se implicó de forma directa y personal en la minuciosa restauración del templo.
Los reyes Federico X y Mary.
La antigua monarca intervino activamente en la toma de decisiones decorativas e incluso volcó su talento artístico en el diseño de tres vestiduras litúrgicas, cuyos refinados bordados elaboró a mano junto a su madre, la reina Ingrid, y su hermana, la princesa Benedicta.
El acto conmemorativo al que han asistido los tres reyes y la princesa danesa ha combinado la riqueza arquitectónica del recinto con una velada musical de alto nivel.
La programación del concierto ha incluido piezas emblemáticas de grandes maestros del Barroco europeo como Johann Sebastian Bach, Johann Adolph Hasse y Henry Purcell.
Como broche de oro al repertorio, los asistentes han presenciado el estreno absoluto de una nueva composición encargada especialmente para la efeméride a la creadora Louise Alenius.
