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Harry (42 años) y Meghan (45) han calificado de "intromisión inaceptable" la presencia de dos fotógrafos merodeando cerca de la escuela de sus hijos, Archie (7) y Lilibet (5), en Gloucestershire, y han acusado a los paparazis de comportarse de forma "extraordinariamente imprudente" al vigilar a los menores en su rutina diaria.

Según ha trascendido a la prensa británica, el pasado lunes dos hombres con mochilas fueron vistos por el personal del centro y por el equipo de seguridad privado de los Sussex recorriendo el perímetro del colegio, deteniéndose en varios puntos para mirar hacia el interior de las instalaciones.

Posteriormente regresaron a una furgoneta blanca que la Policía identificó como un vehículo de alquiler reservado por un fotógrafo internacional, presumiblemente vinculado a una agencia europea de noticias.

El portavoz de la pareja ha subrayado que "existe una enorme diferencia entre una actividad periodística legítima y que unos fotógrafos recorran el perímetro de un colegio, se detengan para mirar al interior de las instalaciones y vigilen a los niños mientras hacen su vida cotidiana".

Y ha añadido: "Ya es preocupante que determinados paparazis europeos parezcan no estar dispuestos a respetar la privacidad de los niños, pero comportarse de esta manera en estas circunstancias concretas, tan poco después del incidente de RAF Fairford, demuestra una extraordinaria falta de criterio".

El colegio al que asisten Archie y Lilibet se encuentra cerca de la base militar RAF Fairford, en el condado de Gloucestershire, donde el domingo la Policía detuvo a cinco hombres bajo sospecha de terrorismo y delitos relacionados con explosivos.

La base, utilizada por el Ejército de Estados Unidos para operaciones "defensivas" en el contexto de la guerra contra Irán, concentra a personal estadounidense y sus familias, entre ellos algunos alumnos del centro educativo.

Los cinco detenidos, todos británicos de entre 23 y 25 años residentes en Londres, fueron puestos en libertad bajo fianza policial mientras continúa la investigación, que explora incluso la posible implicación de actores extranjeros. El eco de este incidente ha intensificado la sensibilidad de los Sussex ante cualquier movimiento sospechoso en la zona.

Hace apenas dos semanas, Harry y Meghan cambiaron a sus hijos de escuela casi al inicio del curso después de que su equipo privado de seguridad concluyera que no podía garantizar debidamente la ruta hasta el primer centro elegido. Ahora, con este nuevo episodio, la pareja vuelve a poner el foco en la protección de sus hijos y en la necesidad de que se respete su privacidad.

Los duques, considerados por el rey Carlos III (77) miembros "no activos" de la monarquía desde que en 2020 se mudaran a Estados Unidos, están a la espera de que el Estado británico decida si asume su protección policial durante su estancia en el Reino Unido tras su regreso en agosto. Mientras, han pedido a los medios que no revelen el nombre del colegio ni la ubicación exacta de su nueva residencia en los Cotswolds.

El comunicado de los Sussex cierra con un mensaje contundente: "Independientemente de las fotografías que pudieran estar buscando, esto no solo fue una intrusión inaceptable en la privacidad de los niños, fue una forma irresponsable e imprudente de comportarse en las inmediaciones de una escuela". Un recordatorio de que, para Harry y Meghan, la protección de Archie y Lilibet es una prioridad absoluta y cualquier intromisión en su entorno escolar, una línea roja.