Juliane Snekkestad ya no intenta disfrazar las cicatrices. La modelo e influencer noruega de 31 años se ha mirado al espejo y ha decidido ponerle nombre exacto al residuo de una década devastadora. Se trata de Trastorno de Estrés Postraumático, también conocido bajo las siglas TEPT.
Su diagnóstico clínico explica por qué, cuatro años después de romper su convivencia con Marius Borg Høiby y tras acumular denuncias por maltrato físico y psicológico contra el primogénito de la princesa Mette-Marit, su mente sigue reaccionando a las sombras del pasado.
En una sincera intervención en el podcast noruego Råning med Tone, la modelo relata la dimensión física del trauma que padece.
"Claro que había oído hablar del TEPT y leído sobre ello, pero no tenía ni idea de lo profundamente que podía afectar al cuerpo. Tengo flashbacks, pesadillas, sudores nocturnos… y de repente puedo revivir ciertos momentos. Es una sensación muy extraña", confiesa la joven.
"El momento más oscuro y difícil"
El testimonio llega en un momento de reconfiguración personal. Tras romper con su posterior prometido, Niclas Nilsson, la joven enfrenta un récord personal de soltería de un año completo, enfocado en reconstruir su autonomía tras el aislamiento forzado al que se sometió para procesar la violencia vivida.
"Lo necesitaba. Pero llegó un momento en que pensé que necesitaba volver a salir. Me aislé demasiado tiempo. El año pasado viví el momento más oscuro y difícil de mi vida. A menudo, las cosas solo mejoran a partir de ahí, y por suerte estoy justo donde estoy ahora. Es muy gratificante recuperar el control de mi vida", ha detallado.
Julianne Snekkestad, ex de Marius Borg, es una de las mujeres que ha acusado al hijo de Mette-Marit de violencia.
La sombra de Marius Borg Høiby, que cumplió 29 años encadenando escándalos judiciales y reestructuraciones drásticas en su equipo de defensa tras cambiar de bufete de abogados, sigue pesando en la esfera pública de Noruega.
La presencia del joven en los actos solemnes y el luto oficial por la muerte del rey Harald V —donde se le pudo ver en segundo plano junto al resto de la familia real en las despedidas al monarca— reactivó el malestar de sus exparejas por la impunidad y protección institucional que parecía rodearle.
Denuncia por violencia continuada
El caso de Juliane vivió un giro procedimental decisivo. Aunque la policía había archivado inicialmente la causa por falta de pruebas y prescripción, la posterior declaración de Marius ante el juez detonó la reacción de la modelo.
En marzo de 2026, Snekkestad dio un paso al frente y contrató al prestigioso penalista John Christian Elden para revertir el sobreseimiento y solicitar la reapertura formal de las investigaciones por violencia continuada.
Refugiada en el espacio de reflexión del podcast Utro, håp og kjærlighet, Juliane no oculta cómo la violencia ejercida por el hijo de la futura reina consorte dinamitó su estructura emocional y su modo de concebir el afecto.
Nora Haukland mantuvo un noviazgo con Marius Borg de 2022 a 2023.
El testimonio de Nora Haukland
La acusación de Juliane no fue un hecho aislado. La investigación policial cobró una dimensión sistémica tras sumarse el testimonio de Nora Haukland, también expareja de Marius, quien detalló episodios idénticos de violencia física, psicológica y destrozos materiales durante el tiempo que compartieron vida.
Haukland describió una espiral de agresión y control constante que respaldó la tesis de la fiscalía: Marius Borg no protagonizaba arranques esporádicos, sino que ejercía una conducta violenta continuada en el ámbito de la pareja.
El detonante que dinamitó el cerco de protección institucional ocurrió en agosto de 2024, cuando Borg fue detenido tras agredir físicamente a su entonces pareja en un apartamento del céntrico barrio de Frogner, en Oslo.
Aquel arresto destapó un abanico de cargos que incluyeron agresiones corporales, amenazas de muerte, quebrantamiento de órdenes de alejamiento y daños materiales. La acumulación de pruebas y el testimonio coordinado de sus víctimas acorralaron al primogénito de Mette-Marit hasta sentarlo en el banquillo.
Marius Borg
Una condena histórica para la Casa Real
El proceso judicial culminó en una condena firme a 4 años de prisión para el hijo de la princesa heredera, marcando un hito sin precedentes en la historia reciente de la monarquía nórdica.
La resolución judicial lo halló culpable de dos delitos de violación, maltrato en el ámbito de la pareja y lesiones graves, además de obligarle a indemnizar económicamente a cuatro de las mujeres afectadas.
La sentencia confirmó en sede judicial la veracidad del calvario que Juliane Snekkestad y el resto de mujeres venían denunciando en la sombra.
Juliane Snekkestad, ex de Marius Borg, en sus redes sociales.
Marcada "para siempre"
"Cuando has pasado por lo que yo he pasado, te marca para siempre. Quizás por eso tengo una perspectiva diferente sobre las relaciones y cómo hacer que funcionen", explica con lucidez.
Para una persona que se define a sí misma como "dependiente" de las dinámicas de pareja, el aislamiento deliberado de este último año ha funcionado como un cortafuegos psicológico.
"Siento que actualmente estoy en un proceso en el que necesito adaptarme para estar preparada para enamorarme de una manera sana", concluye.
Alejada de los focos y centrada en su recuperación clínica, Juliane Snekkestad intenta dejar atrás la pesadilla para que el nombre de Marius Borg deje de dictar los ritmos de su pulso.
