"Me encontraba en mi casa en Ciudad del Cabo, solo con mis cuatro hijos, cuando me enteré de que mi hermana había sido asesinada. El teléfono que estaba junto a mi cama sonó en mitad de la noche. Era mi hermana Jane, que llamó para avisarme de que Diana había sufrido un accidente de coche en París".
Así comienza el primer capítulo de El canto del cisne: Diana, mi hermana (Penguin Random House), el libro que Charles Spencer (62 años) está a punto de publicar sobre la princesa de Gales y cuyo primer capítulo ha dado en exclusiva el Daily Mail.
La versión inicial del accidente, cuenta en el volumen, era tranquilizadora: al parecer, solo tenía una lesión, "posiblemente se haya roto una pierna, pero nada más". A medida que la noche avanzaba, las llamadas entre los hermanos se hicieron más frecuentes y el tono de la información, más sombrío. La brutalidad del accidente quedó clara cuando se confirmó que el novio de Diana, Dodi Fayed, y el conductor, Henri Paul, habían muerto en el impacto.
Diana de Gales y el príncipe Carlos.
El capítulo no solo recrea el shock familiar, sino que describe -siempre desde el punto de vista del narrador- la primera conversación que tuvo con el entonces príncipe Carlos.
"A diferencia de las otras personas que me llamaron, que estaban atónitas y apenas podían articular sus condolencias y ofrecimientos de ayuda, él sonaba eufórico, como si le hubiera tocado la lotería, recuerdo haber pensado en aquel momento", relata el hermano de Diana de Gales.
"Me comentó que les había informado a Guillermo y Harry de la muerte de su madre a primera hora de la mañana, en sus habitaciones de Balmoral. Todo sonó extrañamente natural, dada la magnitud de la tragedia".
"Mirando hacia atrás, sospecho que la primera reacción del príncipe debió ser pensar más en cómo este acontecimiento podría liberarlo para casarse con la mujer que amaba, en lugar de lamentar la pérdida de la que no amaba. Puede ser difícil sentir mucha compasión por un ex cónyuge, o por quienes lo quieren profundamente, después de un divorcio amargo".
Para Spencer, la muerte de Diana fue el resultado de una cadena de imprudencias: "Los paparazzi habían puesto en peligro la vida de Diana de forma imprudente y luego se la habían arrebatado, convirtiendo al conductor y a Dodi en víctimas colaterales”.
Funeral controvertido
En este primer capítulo también se encuentra la revelación que ha desatado una tormenta en Buckingham y que ha obligado al palacio a romper su silencio por primera vez en 30 años para contestar a Charles Spencer.
Según el hermano de la princesa, él y Carlos discutieron porque el IX Conde de Spencer no creía conveniente que Guillermo y Enrique, de 15 y 12 años, caminaran detrás del ataúd de su madre en el funeral.
Charles Spencer con su libro sobre Diana de Gales.
En ese momento, escribe Spencer en su libro, el futuro rey "desató su desprecio contenido hacia Diana" y le espetó: “Ten por seguro que la olvidaremos bastante pronto".
El relato también apunta a la "arrogancia" del establishment. Una vez que la familia comprendió que el funeral debía ser una ceremonia nacional, “el Palacio de Buckingham y las oficinas del Príncipe Carlos se sintieron con derecho a tomar la iniciativa”.
"Para el Palacio de Buckingham, Diana seguía perteneciendo a la familia real incluso después de su muerte”, escribe Spencer. "A pesar de su divorcio, se esperaba simplemente que su familia acatara cualquier decisión de la realeza".
El conde fue elegido como punto de contacto de la familia Spencer para los preparativos del funeral, un papel que le permitió comprobar de primera mano las tensiones entre los deseos de Diana y los protocolos de la Iglesia y la Corona.
Uno de los pasajes más reveladores del capítulo es el intento de la familia Spencer por cumplir uno de los últimos deseos de Diana: que se interpretara el Réquiem de Mozart en su honor.
Los hijos de Diana detrás de los restos mortales de la princesa.
“Mis hermanas sabían que Diana siempre había querido que se interpretara el Réquiem de Mozart en su honor tras su muerte”, relata. Pero cuando lo propuso, la respuesta fue tajante: "Ninguna parte de un réquiem puede interpretarse en un funeral de la Iglesia de Inglaterra", le dijeron.
En un comunicado insólito, Carlos III aseguraba este miércoles, 16 de septiembre, que "el dolor por la pérdida de un hermano puede nublar la razón, afectar el juicio y teñir los recuerdos de maneras que otros no reconocen, incluso muchos años después de dicha pérdida", respondiendo así a todos los ataques.
El libro de Charles Spencer sobre su hermana, la princesa Diana, se traducirá a 12 idiomas y se distribuirá de forma simultánea en múltiples países de todo el mundo. A España llegará el próximo 23 de septiembre de mano de la editorial Penguin Random House.
