Una nueva encuesta de opinión, encargada por el diario noruego VG, sobre la popularidad de su monarquía dibuja una Familia Real con dos flamantes ganadores y una clara perdedora.
Los datos dejan claro que, mientras la figura más veterana y el nuevo Rey gozan de un respaldo muy amplio, la reina Mette‑Marit (53 años) arrastra un nivel de confianza significativamente más bajo en un año marcado por las polémicas de su hijo Marius Borg (29) y los problemas de salud.
La gran ganadora del sondeo es la reina Sonia (89), con un 91% de noruegos que declara tener "muy alta" o "bastante alta" confianza en ella. Le sigue muy de cerca Haakon VIII (53), con un 88% en ese mismo nivel de confianza y solo un 4% que afirma tener muy poca o ninguna confianza en él.
Mette-Marit y Haakon de Noruega en una imagen de archivo.
En el extremo opuesto se sitúa Mette‑Marit: apenas un 41% dice confiar mucho o bastante en ella, mientras que un 28% reconoce tener muy poca o ninguna confianza. En otras palabras, la confianza en Haakon es más del doble que en su esposa, una brecha que los analistas relacionan con el intenso escrutinio público que ha rodeado a la nueva reina en los últimos meses.
Entre las nuevas generaciones, la princesa heredera Ingrid Alexandra (22) cuenta con un 77% de confianza muy alta o bastante alta, y su hermano, el príncipe Sverre Magnus (20), con un 63%.
La encuesta también preguntó sobre la decisión del rey Haakon de permitir que Marius Borg Høiby ayudara a transportar el féretro del rey Harald desde el palacio hasta la capilla durante las exequias del 31 de agosto.
Un 58% de los encuestados se muestra total o parcialmente de acuerdo con esa elección, mientras que un 21% se declara total o parcialmente en desacuerdo, lo que refleja sentimientos encontrados en la sociedad noruega sobre el papel del joven en un momento tan simbólico.
Los problemas crecen
Para entender estos datos, hay que entender el contexto en el que se producen. Y es que 2026 ha sido un año especialmente convulso para la Casa Real noruega. En enero, la Corona se enfrentaba a una de las mayores crisis institucionales de su historia tras el estallido del escándalo de Mette-Marit por sus contactos con Jeffrey Epstein.
Los entonces príncipes herederos se vieron obligados a dar una explicación pública a través de una entrevista televisada en la que la mujer de Haakon aseguró sentirse "engañada" y "utilizada", reconociendo que a pesar de conocer al pedófilo no tenía ni idea de sus agresiones sexuales.
Los nuevos Reyes de Noruega.
Hay que recordar que el nombre de Mette-Marit aparece más de 100 veces en los papeles desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el caso.
Poco después comenzó el juicio de su hijo Marius, quien en junio fue declarado culpable, entre otros delitos, de dos violaciones y una agresión, con una condena inicial de cuatro años de prisión.
Desde este verano, el joven está cumpliendo arresto domiciliario con tobillera telemática en el palacio de Skaugum, residencia oficial de Haakon y Mette-Marit. Esto no le impidió poder asistir a varios de los actos fúnebres organizados por la muerte del rey Harald, quien falleció el pasado 28 de agosto en el Hospital Nacional de Oslo.
No solo asistió si no que también obtuvo un papel protagonista al ser uno de los portadores de los restos mortales del difunto Rey en la ceremonia del féretro, algo que fue muy comentado.
Mientras todas estas polémicas alimentaban la opinión pública, Mette-Marit sufría en silencio el agravamiento de su enfermedad crónica, una fibrosis pulmonar que la obligó a someterse a un trasplante de pulmón. La forma y los tiempos en los que se desarrolló la operación también fueron cuestionados.
Debut de Haakon VIII
Haakon VIII estrenó el pasado viernes, 11 de septiembre, su agenda oficial como nuevo monarca de Noruega. El hijo del difunto Harald V recibió en audiencia al primer ministro Jonas Gahr Støre (66) en el Palacio Real y acto seguido celebró una reunión de gabinete.
Su debut estuvo marcado por la inesperada muerte de su tía, la princesa Astrid, que el destino quiso que falleciese tan solo dos días después del entierro del rey Harald.
Su reinado se perfila como una continuación modernizada del modelo de Harald V, con el mismo lema dinástico, 'Todo por Noruega', y un compromiso explícito con la monarquía parlamentaria, cercana y transparente que su padre consolidó durante 35 años en el trono.
