"Estamos profundamente agradecidos por 35 años con el rey Harald como rey de Noruega. Y, sobre todo, por la forma en que lo fue. Hizo lo solemne humano". Con estas palabras, el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre (66 años), resumió este miércoles, 9 de septiembre, el legado del rey Harald V durante su funeral de Estado.
La ceremonia en la catedral de Oslo, a la que asistieron decenas de miembros de la realeza europea y jefes de Estado, marcó el final de 13 días de luto nacional por la muerte del monarca noruego el pasado 28 de agosto.
En su intervención, Støre subrayó que Harald "hizo a Noruega más grande" al hablar siempre de un "nosotros" en el que "todos valen lo mismo" y en el que cada ciudadano asume la responsabilidad de la comunidad.
El primer ministro recordó también el estricto sentido del deber de Harald, que presidió la reunión del Consejo de Ministros el 7 de agosto, apenas semanas antes de fallecer, y destacó su papel como "interlocutor único" para los distintos ejecutivos: "Podíamos hablar sobre el mundo, sobre el país y sobre la vida misma".
El instante más emotivo llegó cuando Støre, visiblemente conmovido, se dirigió de forma casi íntima a la reina Sonia para reconocer el papel de la consorte real junto al monarca.
Las cámaras captaron entonces a la reina viuda Sonia (89 años), Haakon (53), Mette‑Marit (53), Marta Luisa (54) e Ingrid Alexandra (22) luchando por contener las lágrimas mientras el primer ministro evocaba a un rey que "se rió con nosotros en los momentos alegres y que lloró con nosotros en los momentos de dolor", en referencia al 22 de julio de 2011. Ese día Noruega sufrió el peor atentado terrorista de su historia reciente dejando 77 personas muertas y un centenar de heridos.
Discurso íntegro
El rey Haakon, muy pendiente de Mette-Marit durante el funeral de Estado.
“Estamos profundamente agradecidos por 35 años con el rey Harald como rey de Noruega.
Y, sobre todo, por la forma en que lo fue. Hizo lo solemne humano.
Para mí como primer ministro y para mis predecesores, el rey fue un interlocutor único.
En nuestras conversaciones, nos encontrábamos con el rey, pero también con un semejante, un padre, un abuelo.
Podíamos hablar sobre el mundo, sobre el país y sobre la vida misma.
Hizo a Noruega más grande.
Habló de un 'nosotros' en Noruega, donde todos permanecen unidos.
Donde todos y cada uno asumen la responsabilidad de la comunidad.
Y donde todos valen lo mismo.
Él mismo llevó su responsabilidad con un profundo respeto por la Constitución.
Viernes tras viernes, el rey presidió la reunión del Gobierno en el Palacio.
Con un sentido del deber hasta el final, presidió la reunión del Gobierno el 7 de agosto.
Fue un rey que nos hizo felices, que se rió con nosotros en los momentos alegres y que lloró con nosotros en los momentos de dolor, como ese 22 de julio.
Cuando celebrábamos, él celebraba con nosotros, con risas y una chispa en la mirada.
Y cuando llegó el dolor, tras el 22 de julio, él lloró con nosotros.
Una parte del legado del rey Harald fue la obra de la reina Sonia a su lado.
El rey Harald lo dio todo por Noruega.
Una era ha terminado.
Una nueva era comienza.
La monarquía noruega lleva nuestra historia hacia delante y se mantiene firmemente arraigada en la Constitución y la democracia.
En nombre del pueblo noruego, digo: gracias por todo.
Y al rey Haakon VIII: ¡Larga vida al rey!"
