Marius Borg Høiby (29 años), el hijo mayor de la reina Mette-Marit (53), ha asistido este miércoles 9 de septiembre al funeral de Estado por el rey Harald V de Noruega. Aunque su presencia no era una sorpresa para nadie -los medios ya informaron que asistiría a pesar de su situación judicial-, su imagen junto al resto de la Familia Real ha levantado un gran revuelo.
El joven abandonaba el palacio de Skaugum a primera hora de la mañana para dirigirse a la catedral de Oslo, donde se celebra la misa por el difunto Rey. Lo hacía solo, en un coche, justo media hora después de Haakon (53), Mette-Marit (53), la princesa Ingrid (22) y el príncipe Sverre Magnus (20).
Él no ha participado en la procesión fúnebre hasta la catedral de Oslo, sino que ha sido en el templo religioso donde ha esperado al cortejo. Esa comitiva hasta la iglesia ha estado encabezada por el nuevo Rey, que iba flanqueado por sus hijos y por su hermana Marta Luisa (54).
Marius Borg con el chamán Durek Verrett.
Por detrás, en un Audi A2, les han seguido la reina Sonia (89) y Mette-Marit, que no está en condiciones físicas para recorrer el kilómetro de distancia entre el palacio y la iglesia.
La primera imagen de Marius Borg que ha dejado esta jornada es la de él entrando en la catedral junto al chamán Durek Verrett (51). El marido de Marta Luisa tampoco ha participado en la procesión. Junto a ellos caminaban, cabizabajas, Maud, Leah y Emma, nietas de Harald.
Ya en el interior del templo ha ocupado el lugar privilegiado que tenía reservado para él. El joven se ha sentado en la segunda fila, tan solo un banco por detrás de la Familia Real, y junto a las hijas de la princesa Marta Luisa.
La Casa Real ha querido dejar más claro que nunca, y a pesar de las críticas, que el hijo de Mette-Marit era un nieto más para Harald aunque no fuera de sangre.
Y para terminar con las dudas. En una de las coronas florales que rodean al féretro aparace el nombre de Marius junto al de Haakon, su madre y sus hermanos.
Como ya ocurriera hace unos días en la ceremonia del féretro -el joven fue uno de los portadores de los restos mortales del difunto Rey-, una parte mayoritaria de la opinión pública no comprende que participe en los actos fúnebres al estar en arresto domiciliario por dos delitos de violación. Y menos que ocupe un papel tan destacado.
Marius Borg saludando a las autoridades eclesiásticas a la entrada del templo religioso.
La Justicia noruega ha tenido que conceder a Marius Borg una autorización expresa para poder abandonar el palacio de Skaugum donde se mantiene privado de libertad y así poder acudir a la ceremonia en la catedral de Oslo.
Cabe recordar que esta semana la Fiscalía ha prorrogado su prisión preventiva con tobillera electrónica al menos cuatro semanas más debido al alto riesgo de reincidencia.
Legado afectivo
El pasado 31 de agosto, el féretro de Harald fue trasladado a la capilla ardiente en un acto que en Noruega se conoce como la ceremonia del féretro. El ritual, con un protocolo estricto, implica que sus hijos y sus nietos tienen que portar el ataúd en una pequeña procesión dentro de las estancias de palacio hasta la capilla.
En ese cortejo ya quedó clara la posición de la Familia Real respecto a Marius Borg al otorgarle el privilegio de acompañar, como un nieto más, al difunto monarca. El hijo de Mette-Marit caminó detrás de Maud Angelica Behn, la nieta mayor de Harald.
De hecho, la Casa Real no ha querido borrarlo del legado afectivo del monarca y ha compartido en sus homenajes fotografías antiguas donde aparece junto a Harald, reafirmando que, pese a todo, sigue siendo de la familia.
Marius Borg ha recibido un permiso especial para asistir al funeral.
El difunto Rey siempre le trató igual que al resto de sus nietos de sangre y su relación fue de cariño profundo. Con su inconfundible sentido del humor, Harald llegó a llamar a Marius el "nieto bonus".
La misma línea que su padre ha querido seguir Haakon, quien en sus primeros días de reinado ya dejó clara su postura. Tras fallecer Harald V, el 28 de agosto a los 89 años, Haakon asumió de inmediato la jefatura del Estado y, esa misma noche del sábado 29, ofreció su primer mensaje televisado a los noruegos, en el que recordó a su padre como un “padre maravilloso” y subrayó el orgullo que sentía por todo lo que había defendido.
En el discurso televisado se podían apreciar unas imágenes familiares del nuevo Rey. En una de ellas aparecía Marius Borg, de pequeño, apoyando su cabeza sobre el hombro de Haakon.
