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La suerte de calma tensa que se respira entre la Casa Real británica y los Sussex, Harry (41) y Meghan (45), ha alcanzado un nuevo punto de fricción tras su reciente regreso al Reino Unido y la publicación, en las últimas horas, de una carta remitida por Carlos III (77).

El príncipe y su esposa han manifestado públicamente su "sorpresa" e indignación tras la difusión de una misiva sin precedentes encargada por el rey de Inglaterra en la que se estipula de forma tajante que la pareja debe ser tratada a todos los efectos como "ciudadanos privados".

También se deja patente en el escrito que los Sussex no son miembros en activo de la Familia Real.

Carlos III junto a Harry y meghan en una imagen de archivo. Getty Images

El comunicado, emitido por el Lord Chambelán por orden expresa del monarca, ha sido distribuido a más de un centenar de autoridades británicas, incluidos los 98 Lores Tenientes que representan a la Corona en los condados del país.

La circular aclara que los tratamientos de "Su Alteza Real" de la pareja permanecen estrictamente en suspenso y que sus actividades en suelo británico responden únicamente a iniciativas de carácter personal o comercial que no deben recibir financiación pública.

La respuesta del entorno de los duques de Sussex no se ha hecho esperar. A través de su portavoz oficial, la pareja ha adoptado una postura desafiante, asegurando que la publicación del documento los pilló desprevenidos.

"Nos sorprendió un poco no haber sido informados con antelación", declaró su representante, sugiriendo que el Palacio de Buckingham actuó de espaldas al matrimonio.

Sin embargo, fuentes palaciegas han salido al paso de estas afirmaciones en declaraciones al diario Daily Mail, desmintiendo este extremo y calificando la versión de los Sussex de "incorrecta".

Desde la institución sostienen que la carta fue remitida al equipo de Harry y Meghan momentos antes de su divulgación pública, si bien admiten que no se entabló ningún proceso de consulta ni negociación previa sobre su contenido.

Harry y Meghan. Gtres

La Casa Real justifica la medida por razones de pura transparencia operativa ante las constantes dudas formuladas por las autoridades locales tras la llegada del matrimonio y sus dos hijos, Archie y Lilibet.

La publicación de esta directiva ha coincidido en el tiempo con una jornada crucial para la seguridad de la familia.

El Comité Ejecutivo Real y de Personalidades Importantes (Ravec), el organismo del Ministerio del Interior responsable de la protección de la realeza y dignatarios, tenía previsto reunirse para debatir la solicitud de los duques, quienes continúan exigiendo escolta policial las 24 horas.

Fuentes cercanas a los Sussex temen que el momento elegido por el monarca para acentuar su estatus privado influya negativamente en las deliberaciones del Ministerio del Interior.

No obstante, desde Buckingham desmienten cualquier vinculación con el dispositivo de seguridad.

Con este movimiento, Carlos III cierra la puerta al ambicioso modelo "medio dentro, medio fuera" que los Sussex han intentado reactivar y que ya fue rechazado de plano por la reina Isabel II durante la histórica Cumbre de Sandringham en enero de 2020.

Ailsa Anderson-Cole, exsecretaria de prensa de la difunta monarca, ha calificado el gesto de Carlos III como "decisivo e inequívoco", destacando que el rey ha tomado las riendas de la situación para zanjar cualquier ambigüedad institucional.

Mientras el debate sobre su estatus legal y su seguridad acapara las portadas, el príncipe Harry continúa dejándose ver en compromisos privados en Londres, reafirmando una presencia en el país que la Corona insiste en desvincular de la representación del Estado.