El funeral del rey Harald V de Noruega se celebrará este miércoles, 9 de septiembre, en Oslo en una jornada marcada por la solemnidad y por un extraordinario despliegue institucional, policial y mediático.
La capital noruega se prepara para recibir a cientos de representantes internacionales que acudirán a despedir al monarca, en un acto que reunirá a miembros de diferentes casas reales, jefes de Estado y de Gobierno y numerosas autoridades.
La magnitud del acontecimiento queda reflejada en las cifras que rodean la ceremonia: 650 periodistas acreditados procedentes de 19 países, más de 700 invitados de alto nivel y alrededor de 3.000 agentes de policía formarán parte del dispositivo desplegado con motivo del funeral Real.
A ellos se sumarán efectivos de las Fuerzas Armadas, el Servicio de Seguridad noruego y agentes llegados desde Suecia para reforzar las labores de protección.
La ceremonia comenzará a la una de la tarde en la Catedral de Oslo, donde se desarrollará el funeral antes de continuar con los actos privados previstos para despedir al monarca.
El rey Haakon VIII, con sus hijos Ingrid y Sverre Magnus y su madre, la reina Sonia, en la misa celebrada en la iglesia de Asker (Noruega) en memoria del rey Harald V.
650 periodistas procedentes de 19 países
La repercusión internacional del funeral se refleja especialmente en la importante presencia de medios de comunicación.
Según informa NTB, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega ha recibido y procesado 650 solicitudes de acreditación de periodistas que se desplazarán hasta el país para cubrir la despedida del rey Harald V.
Los profesionales acreditados representan a 19 países, incluida Noruega. Las delegaciones más numerosas proceden de Suecia, Alemania, Reino Unido y Países Bajos, cuatro países con estrechos vínculos históricos e institucionales con la monarquía noruega.
Tuva Raanes Bogsnes, jefa de comunicaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores noruego, ha explicado a NTB que las autoridades están trabajando para facilitar la cobertura de la ceremonia y garantizar que los medios puedan transmitir el acontecimiento de acuerdo con su carácter solemne.
"Se trata de una ocasión importante y solemne", ha señalado Bogsnes, quien ha destacado el esfuerzo de las autoridades para que la cobertura refleje "la seriedad y la importancia del momento".
La cifra de periodistas desplazados da una idea de la dimensión internacional que tendrá la despedida del monarca.
Oslo se convertirá durante unas horas en el centro de atención de medios europeos y de otros países, que seguirán tanto la ceremonia como la llegada de las numerosas delegaciones oficiales.
Harald de Noruega.
Se seguirá desde fuera de Noruega
La despedida de Harald no se vivirá únicamente en Oslo. Las iglesias de marineros noruegas tienen previsto abrir sus puertas para ofrecer la retransmisión en directo del funeral, permitiendo que ciudadanos que se encuentran fuera del país puedan seguir la ceremonia.
La iglesia de Sjømann ha explicado que esta decisión responde también a lo observado durante el periodo de duelo, cuando numerosos ciudadanos, entre ellos muchos estudiantes, han acudido a estos templos.
"Durante el periodo de duelo hemos observado que muchos estudiantes se encuentran entre quienes acuden a la iglesia", ha explicado Sissel Myklebust Mæland, responsable de comunicación de la institución.
Las previsiones apuntan además a una importante afluencia de ciudadanos en diferentes capitales europeas. Especialmente en Copenhague, Estocolmo, Londres y España, donde se espera que numerosas personas se reúnan para seguir la ceremonia y acompañar simbólicamente a la familia real noruega en este momento.
Más de 700 invitados
El funeral contará con una nutrida representación institucional. Más de 700 invitados de alto nivel asistirán a los actos organizados en Oslo, entre ellos miembros de casas reales, jefes de Estado y de Gobierno y otras autoridades internacionales.
La presencia de tantas personalidades convierte la ceremonia en uno de los acontecimientos institucionales de mayor relevancia celebrados en Noruega en los últimos tiempos.
Entre esas personalidades se encuentran los miembros de la Casa Real española, los reyes Felipe VI (57) y Letizia (53) junto a la reina emérita Sofía (87 años), o la Casa Real británica, que contará con la presencia del príncipe Guillermo (53) y la princesa Ana (76), madrina de Haakon de Noruega (53) , actual rey del país, entre otras Casas Reales europeas.
Felipe VI y Letizia en un acto público.
La llegada de representantes de diferentes países obligará a coordinar numerosos desplazamientos y a establecer importantes medidas de seguridad alrededor de los lugares donde se desarrollarán los actos.
La jornada tendrá además un marcado carácter protocolario. La ceremonia en la Catedral de Oslo estará precedida por el traslado del féretro del monarca desde el Palacio hasta el templo, una procesión en la que también estará representado uno de los principales órganos judiciales del país.
3 jueces del Tribunal Supremo acompañarán el féretro
El Tribunal Supremo de Noruega tendrá un papel destacado en la procesión. La jueza del Tribunal Supremo Toril Marie Øie, junto con los jueces Bergljot Webster y Aage Thor Falkanger, participará en el recorrido que acompañará al féretro del rey Harald desde el Palacio hasta la Catedral de Oslo.
Según ha comunicado el propio Tribunal Supremo, todos sus jueces y el director de la institución han sido invitados a participar en el funeral.
Además, uno de los magistrados del Tribunal Supremo participará en la ceremonia privada que tendrá lugar posteriormente en la iglesia del castillo de Akershus, dentro de los actos destinados a despedir al monarca en un ambiente más íntimo.
La presencia de los magistrados supone también un reflejo del carácter de Estado de la ceremonia y de la participación de las principales instituciones noruegas en la despedida del rey.
El féretro de Harald V de Noruega.
Un dispositivo muy estricto
La llegada de cientos de invitados internacionales y miles de ciudadanos a Oslo ha obligado a desplegar un importante dispositivo de seguridad.
Alrededor de 3.000 agentes de policía procedentes de todos los distritos de Noruega participarán en las labores de protección y vigilancia durante la jornada.
El dispositivo estará coordinado por la Dirección Nacional de Policía y contará además con refuerzos procedentes de Suecia. Agentes de la policía sueca se han desplazado hasta Oslo para colaborar con las fuerzas noruegas en las tareas de seguridad, especialmente en aquellas que requieren coordinación táctica e interinstitucional.
La operación contará igualmente con la participación de las Fuerzas Armadas noruegas y del Servicio de Seguridad de la Policía (PST).
Ambos organismos trabajarán junto a la policía para garantizar la protección de las personalidades que acudirán al funeral y controlar los diferentes puntos considerados sensibles.
El despliegue responde a la necesidad de garantizar la seguridad de una ceremonia que concentrará en un mismo espacio a miembros de familias reales, dirigentes políticos y otras figuras de relevancia internacional.
La reina Sonia, el rey Haakon VIII y los príncipes Ingrid y Sverre Magnus, en el servicio religioso oficiado en la iglesia de Asker, a unos 20 kilómetros de Oslo, en memoria del fallecido rey Harald.
Controles especiales en las fronteras
Las medidas extraordinarias no se limitarán a la capital. Noruega ha decidido restablecer temporalmente los controles en las fronteras internas del espacio Schengen entre el 4 y el 14 de septiembre, coincidiendo con los actos relacionados con la despedida del monarca.
El objetivo es reforzar el control de los movimientos internacionales durante un periodo en el que se espera una mayor llegada de autoridades, periodistas y visitantes al país.
De esta manera, la despedida de Harald de Noruega se ha convertido en una operación de gran envergadura que trasciende la propia ceremonia religiosa.
Oslo tendrá que acoger a más de 700 invitados internacionales, garantizar el trabajo de 650 periodistas de 19 países y desplegar alrededor de 3.000 agentes de policía, además de efectivos militares y de inteligencia.
Todo ello mientras ciudadanos noruegos y miembros de las comunidades del país repartidas por Europa siguen la ceremonia desde otros puntos del continente.
Este miércoles, 9 de septiembre, a partir de la una de la tarde, la Catedral de Oslo será el escenario de una despedida que, por su dimensión institucional e internacional, tendrá una repercusión mucho mayor que las fronteras de Noruega.
