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Noruega se prepara para despedir al rey Harald V con un funeral de Estado que se celebrará el próximo miércoles 9 de septiembre de 2026 en la catedral de Oslo. La ceremonia principal tendrá lugar a las 13 horas y la ciudad estará parcialmente cerrada ante la avalancha de asistentes que se esperan.

Aunque no ha trascendido una cifra oficial, numerosas casas reales europeas ya han confirmado su participación en el último adiós a uno de los reyes europeos más queridos tanto por sus iguales como por sus súbditos.

El país se ha visto obligado a activar el llamado Plan K, un protocolo secreto de seguridad que los noruegos llevan preparando desde hace décadas para organizar la muerte de su Rey. De hecho, comenzó a desarrollarse en 1991, después del fallecimiento de Olav V, y se ha adaptado ahora a las dimensiones del funeral de Harald.

Capilla ardiente de Harald de Noruega. Geety Images

El dispositivo combina tradición, solemnidad y una compleja operación logística. El nombre procede de Kongen, rey en noruego. Se cuenta que el plan se ha elaborado con el apoyo de representantes británicos que participaron en la organización del funeral de la reina Isabel.

Las autoridades todavía no han revelado el número total de policías que participarán en el despliegue. Sin embargo, la operación será previsiblemente mayor que la organizada para el funeral del padre de Harald, cuando se movilizaron alrededor de 1.500 agentes uniformados. Hasta el momento, ese había sido el mayor operativo de seguridad de la historia del país.

Sí se sabe que la policía de Oslo contará con refuerzos procedentes de otras zonas de Noruega y con apoyo internacional para proteger a los jefes de Estado, miembros de familias reales y demás invitados de alto nivel.

El dispositivo se extenderá por los principales puntos del recorrido ceremonial: el Palacio Real, la catedral de Oslo, las calles del centro y la fortaleza de Akershus. También se establecerán controles especiales en los accesos a las zonas reservadas a las delegaciones extranjeras.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha solicitado, además, un perímetro de seguridad amplio alrededor del Ayuntamiento de Oslo.

Marta Luisa, Haakon, Mette-Marit y Sonia de Noruega. Geety Images

Ceremonia luterana

El 9 de septiembre, la jornada comenzará con un acto privado en la capilla del Palacio Real, reservado a la familia más cercana de Harald V. Una vez concluido este íntimo adiós, el féretro saldrá en una procesión solemne para dirigirse a la catedral. Según ha informado la prensa noruega, unos 3.500 soldados participarán en la procesión fúnebre.

Uno de los momentos más simbólicos del programa será la salva de 21 cañonazos, disparada desde la fortaleza de Akershus como homenaje oficial al rey fallecido.

La señal se producirá después del acto privado y antes de la ceremonia religiosa. Las banderas de todo el país, que permanecen a media asta durante el duelo, volverán a izarse a su altura máxima al finalizar las exequias.

También se ha previsto un minuto de silencio nacional coincidiendo con el comienzo del funeral en la catedral de Oslo. Será uno de los momentos de mayor participación colectiva, con los ciudadanos invitados a guardar silencio en memoria del monarca.

La ceremonia será de carácter religioso y seguirá la tradición luterana de la Iglesia de Noruega. La catedral tiene capacidad para menos de mil personas, por lo que el número de asistentes estará estrictamente limitado.

En el interior estarán la familia real noruega, las casas reales invitadas, representantes del Gobierno, autoridades institucionales y personalidades de la sociedad noruega.

Tras el funeral, comenzará una segunda procesión hacia la fortaleza de Akershus. Será una comitiva más reducida y reservada principalmente a la Familia Real. El recorrido terminará en la capilla, donde se encuentra el Mausoleo Real noruego. Allí tendrá lugar el entierro de Harald V.

Manto de Flores por la muerte de Harald. Geety Images

Uno de los secretos mejor guardados es el sarcófago. La firma noruega Snøhetta recibió el encargo de diseñar un sarcófago conjunto para Harald y la reina Sonia. El diseño, los materiales y el concepto artístico no se han hecho públicos, por lo que podrían conocerse por primera vez durante el entierro.

Concluido el entierro se efectuará un doble saludo real desde Akershus. El buque real Norge hará sonar su silbato como señal simbólica de la despedida definitiva de Harald. Después, la Familia Real y los invitados regresarán en coche al Palacio Real. El nuevo rey, Haakon VIII, y su esposa, Mette-Marit -si su salud se lo permite-, saludarán a los ciudadanos desde el balcón del palacio.

La jornada terminará con una recepción oficial para la Familia Real, representantes del Gobierno noruego, autoridades extranjeras y miembros de las casas reales asistentes.