Sarah Ferguson (66 años) está a punto de regresar al Reino Unido. Seis meses después de abandonar Royal Lodge, la residencia que durante años compartió con su exmarido, Andrés Mountbatten-Windsor (66), la ex duquesa de York prepara ahora una nueva etapa lejos de la que fue su histórica casa familiar.
Según ha publicado el diario The Sun, la que fuera nuera favorita de la reina Isabel II se instalará en una vivienda de alquiler situada en una urbanización privada en uno de los condados próximos a Londres.
La propiedad tendría un coste aproximado de 10.000 libras mensuales (cerca de 11.700 euros al mes) y podría convertirse en su nuevo hogar de manera tan inminente como la próxima semana. El diario británico no ha revelado la ubicación exacta de la residencia, aunque sí ha dado algunos detalles de la vivienda. Se trataría de una casa de 6 dormitorios y 3 baños, que además contaría con un anexo independiente.
Sarah Ferguson
Siete meses fuera del país
Curiosamente, este esperado retorno a suelo británico coincide en el tiempo con la vuelta de los duques de Sussex, el príncipe Harry (41) y Meghan Markle (45), quienes también han regresado al país acompañados por sus dos hijos, Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, marcando así un periodo de notable agitación y reencuentros en el entorno de la familia real británica.
El regreso de Sarah Ferguson se produce después de una larga ausencia del Reino Unido. La ex duquesa abandonó el país hace unos siete meses, en medio de las consecuencias derivadas de la situación de su exmarido y de las nuevas revelaciones relacionadas con sus vínculos con Jeffrey Epstein.
Desde entonces, Ferguson ha permanecido fuera de su país natal y ha pasado por diferentes destinos europeos. Durante una parte de su estancia en el extranjero se alojó en un exclusivo balneario de Austria, con un precio cercano a los 2.300 euros por noche.
Posteriormente se trasladó a Verbier, en Suiza, donde habría permanecido con un perfil muy discreto en una propiedad perteneciente a su expareja, Paddy McNally.
Han sido meses especialmente intensos para Sarah Ferguson, tanto por los cambios en su vida personal como por los acontecimientos que han afectado a su familia. Mientras se encontraba fuera del Reino Unido, su hija menor, la princesa Eugenia (36), fue madre por tercera vez de una niña llamada Adelaida.
A esta alegría familiar se sumó, sin embargo, una triste noticia. Paddy McNally, expareja de Sarah Ferguson, falleció durante ese periodo y la exduquesa no pudo asistir a su funeral. En su lugar, fue su hija mayor, la princesa Beatriz (38), quien acudió a la ceremonia en representación de la familia.
Andrés de York
Andrés, instalado en Sandringham
Mientras Sarah Ferguson prepara su regreso al Reino Unido, Andrés Mountbatten-Windsor ha optado por mantener un perfil muy bajo.
El exduque se encuentra actualmente bajo investigación policial después de haber sido arrestado y posteriormente puesto en libertad en febrero por una presunta mala conducta en el ejercicio de sus funciones públicas, acusaciones que él continúa negando.
Desde abril reside en Marsh Farm, una propiedad de cinco dormitorios situada en la finca de Sandringham, perteneciente al rey Carlos III (77). La casa fue completamente renovada antes de su llegada, con importantes mejoras en su interior, entre ellas la instalación de nuevas alfombras y la transformación de los antiguos establos.
Su nueva residencia le permite, además, disfrutar de los extensos terrenos de la finca de Sandringham, de unos 20.000 acres, donde suele pasear con sus corgis, Muick y Sandy, los perros que pertenecieron a su madre, la reina Isabel II.
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Una relación complicada con sus hijas
La situación personal de Andrés también habría afectado a sus relaciones familiares. Según el escritor especializado en la realeza Andrew Lownie, autor de Entitled: The Rise And Fall of the House of York, los vínculos entre el príncipe y sus hijas atraviesan un momento especialmente complejo.
"Las relaciones con su padre están particularmente fracturadas y complejas a medida que las hijas asimilan cada nueva revelación inquietante sobre Andrew", aseguró el autor al Daily Mail.
Lownie considera, además, poco probable que Andrés llegue a conocer personalmente a su nueva nieta en un futuro próximo. Según su valoración, cualquier contacto podría limitarse, al menos por ahora, a conversaciones a distancia.
Así, mientras el exduque de York continúa alejado de la vida pública y mantiene una existencia discreta en Sandringham, Sarah Ferguson parece dispuesta a iniciar un nuevo capítulo.
Su regreso al Reino Unido, seis meses después de abandonar Royal Lodge, supone el final de una larga etapa fuera del país y el comienzo de una nueva vida en una residencia propia, lejos de la histórica casa que durante años estuvo vinculada a los York.
