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Haakon de Noruega (53 años) ha vivido, qué duda cabe, la noche más dura, larga y difícil de su vida, esa eterna madrugada en la que estuvo a la vera de su padre, Harald V, hasta el último hálito de este.

El hoy rey de Noruega fue el único que se quedó toda la noche al pie de la cama de su progenitor, en esa larga e irreversible espera.

A las 6:35 de la mañana se certificaba el fallecimiento en paz del soberano a los 89 años de edad. En ese preciso instante, Haakon perdía a su figura paterna y, en virtud de la continuidad constitucional, se convertía en el nuevo rey de Noruega.

Haakon, llegando al hospital, en la última noche de vida de Harald. EFE

Haakon Magnus, hijo menor del fallecido monarca y primero en la línea sucesoria, accede a la Jefatura del Estado a los 53 años.

Licenciado en Ciencias Políticas por la prestigiosa Universidad de Berkeley (Estados Unidos), el nuevo soberano asume la responsabilidad de suceder a uno de los monarcas más populares de la historia reciente del país escandinavo.

El desempeño institucional de Haakon no es reciente.

Forma parte activa del Consejo de Estado de Noruega desde que cumplió la mayoría de edad a los 18 años, organismo que presidió por primera vez en 1992 en sustitución de su padre, mientras el soberano representaba al país en la Exposición Universal de Sevilla.

Desde el inicio de su labor oficial, defendió la necesidad de renovar la percepción de la institución bajo una premisa inequívoca: "La monarquía debería manifestarse y seguir el ritmo de su tiempo".

El ascenso de Haakon al trono evoca inevitablemente la trayectoria de su propio progenitor.

Al igual que Harald V -quien mantuvo durante nueve años un firme noviazgo con la plebeya Sonia Haraldsen hasta casarse en 1968 e imponerla como reina en 1991-, Haakon asume la Corona casado con una mujer ajena por completo a las dinastías aristocráticas.

Haakon junto a sus padres. EFE

Su enlace con Mette-Marit, del que recientemente se han cumplido 25 años, encarnó el cambio drástico de paradigma en las monarquías europeas contemporáneas.

La relación tuvo que superar los recelos de la opinión pública e institucional ante el perfil de una prometida que admitió públicamente haber vivido una juventud "bastante salvaje".

Determinado a priorizar sus convicciones personales, Haakon llegó a abandonar su residencia oficial en el Palacio Real -edificio decimonónico que ahora pasa a gobernar como máxima autoridad del Estado- para mudarse con ella a un ático en el centro de Oslo.

El compromiso formal se anunció el 1 de diciembre de 2000 en una rueda de prensa que marcó época.

Durante aquella comparecencia, el entonces príncipe heredero no solo defendió la idoneidad de su prometida, sino que asumió la protección afectiva de Marius Borg (29), nacido de la relación previa de Mette-Marit con Morten Borg (condenado por tráfico de drogas).

Haakon de Noruega. Gtres

Haakon declaró públicamente que consideraba al niño como a un hijo, marcando un hito en la inclusión familiar de las familias reconstituidas dentro de la realeza.

Las nupcias con Mette-Marit supusieron para Haakon una "presión" que él mismo llegó a calificar de "positiva", al considerar que proporcionó a la pareja una mayor solidez y seguridad para afrontar los desafíos públicos.

Paralelamente, el matrimonio ha tenido que responder ante el escrutinio social derivado del caso de Marius Borg.

El primogénito de la reina se encuentra actualmente cumpliendo arresto cautelar tras ser condenado el pasado 15 de junio a cuatro años de prisión por delitos de violación y violencia doméstica contra sus exparejas.

A esto, huelga puntualizar, se sumaron las presiones mediáticas relativas al pasado vínculo de amistad que Mette-Marit mantuvo años atrás con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein.

Tras superar una velada aciaga en la capilla del Rikshospitalet, el rey Haakon VIII inicia su mandato respaldado por una vasta experiencia institucional y la firme voluntad de capitanear la Casa Real noruega a través de sus momentos más inciertos.