Publicada
Actualizada

El inminente y sorprendente regreso del príncipe Harry (41 años) y Meghan Markle (45) a Reino Unido ha provocado un auténtico terremoto político e institucional en el seno de la Familia Real británica. Según las crónicas, en Buckingham se respira tensión.

Seis años después de su sonada marcha a Estados Unidos y de la firma del célebre Acuerdo de Sandringham en 2020 -conocido popularmente como Megxit-, los duques de Sussex han decidido volver a instalarse en suelo británico para un "periodo prolongado".

Sin embargo, lo que para algunos representa un intento de acercamiento familiar ha generado una grieta mayúscula entre los dos hijos del monarca.

Los príncipes Harry y Guillermo. Gtres

Según ha revelado el veterano fotógrafo y experto en la Casa Real Arthur Edwards en las páginas del diario The Sun, el príncipe Guillermo (44) está "furioso" con el movimiento de su hermano y ha trasladado a su entorno más cercano que "jamás perdonará a Harry".

Entre otras razones, según lo esgrimido, por la forma en que ha gestionado su retorno y por el daño causado a la institución en los últimos años.

Una de las cuestiones que más ha indignado al entorno del príncipe de Gales es el hermetismo y la falta de margen con la que los Sussex han comunicado sus planes.

Según se ha revelado, al rey Carlos III (77) le comunicaron la noticia este pasado domingo -hace tan solo cuatro días-, a pesar de que Harry y Meghan ya habían localizado, negociado y conseguido una nueva residencia en territorio británico de forma secreta.

Esta decisión ha pillado por sorpresa a la institución, especialmente teniendo en cuenta que los duques de Sussex se habían reencontrado en privado con el rey Carlos III el pasado mes de julio.

Durante aquella cita no se abordó formalmente la posibilidad de una mudanza definitiva o prolongada a Gran Bretaña, lo que ha incrementado la sensación de desconfianza en el Palacio de Buckingham.

Los hermanos, Harry y Guillermo. Gtres

Para evitar suspicacias sobre una posible vuelta a la vida pública, los duques de Sussex se mudarán a una residencia privada que no pertenece al patrimonio de la realeza.

La pareja no volverá a ejercer como miembros activos de la Familia Real ni asumirá representación institucional alguna en nombre de la Corona, aunque sí mantendrán plenamente operativas sus empresas privadas, marcas comerciales y proyectos mediáticos.

El motivo principal esgrimido para este cambio de residencia es de carácter estrictamente familiar e instructivo.

Sus dos hijos, Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, se matricularán este mes de septiembre en una escuela de la zona para comenzar el nuevo curso académico en un entorno escolar británico.

La sombra sobre el Acuerdo

Carlos III y su hijo Harry. Gtres

La repentina reubicación de la familia en Reino Unido plantea serios interrogantes sobre la vigencia y el futuro del marco legal y protocolario pactado en 2020 para regular la salida de los duques.

El llamado Acuerdo de Sandringham fijó de forma tajante la separación entre la vida comercial de la pareja en el extranjero y las actividades de la monarquía británica.

Aunque Carlos III mantiene su disposición a ver a su hijo y a sus nietos en el plano privado, la reacción visceral del príncipe Guillermo augura una etapa de máxima tensión institucional.

La presencia continuada de Harry y Meghan en suelo británico, combinada con sus negocios privados y el rechazo frontal del futuro rey, promete reabrir las heridas de una fractura familiar que parece más lejos de cerrarse que nunca.