Marius Borg Høiby (29 años) continuará privado de libertad después de que la Fiscalía noruega haya decidido solicitar una nueva prórroga de cuatro semanas de prisión preventiva con brazalete electrónico.
Así, se ha descartado la posibilidad de que Borg pudiera quedar en libertad condicionada este mismo viernes, una opción que hasta hace unas horas se consideraba real y que incluso la propia Fiscalía General del Estado había confirmado que estaba evaluando.
La policía ha comunicado oficialmente a los medios locales que el riesgo de reincidencia no se ha reducido lo suficiente como para autorizar su salida del régimen de custodia, lo que implica que el joven seguirá sometido a medidas estrictas.
El hijo de la princesa heredera en unas vacaciones.
Todo ello, mientras se resuelve su situación procesal, marcada por una condena no firme de cuatro años de prisión por dos violaciones, violencia en el entorno cercano, delitos de drogas y otros hechos menores, una sentencia recurrida ante el Tribunal de Apelaciones.
La decisión ha sorprendido profundamente a la defensa, que en los últimos días había logrado avances significativos.
Primero, con la concesión de la pulsera electrónica; y después, con el traslado de Høiby a Skaugum, la finca real de Asker donde reside la familia del príncipe heredero Haakon y Mette‑Marit.
Petar Sekulic, uno de los abogados del joven, ha declarado al diario Aftenposten que están muy sorprendidos porque la Fiscalía había indicado que debía ser puesto en libertad al considerarlo un caso de violencia inversa y que no entienden por qué han cambiado de opinión.
Se ha añadido, además, que no harán más comentarios hasta la audiencia judicial prevista para el próximo 10 de agosto en el Tribunal de Distrito de Oslo, donde se decidirá si se autoriza o no la prórroga solicitada por la acusación.
El caso había entrado en un punto estrictamente procesal al agotarse las cuatro semanas de prisión preventiva con pulsera electrónica, con solo dos vías posibles.
Marius Borg en una imagen de sus redes sociales.
Esto es que la Fiscalía solicitara una nueva prórroga y, si el juez la autorizaba, Høiby regresara a prisión, o que decidiera no pedir más preventiva, lo que habría permitido que la medida expirara automáticamente y que el joven quedara en libertad con una alarma inversa de violencia.
Es importante recordar que Marius Borg no está en prisión por la condena por violación, ya que esta no es firme y está recurrida, sino por el riesgo de que quebrante órdenes de alejamiento o cometa nuevos delitos contra sus exparejas.
Un riesgo que la Fiscalía considera vigente. Su historial reciente es clave para entender la decisión, ya que fue detenido cuatro veces por incumplir órdenes de alejamiento.
La primera denuncia llegó de la llamada mujer de Frogner, su novia en agosto de 2024, después de un episodio de violencia doméstica que desencadenó una serie de intervenciones policiales y medidas cautelares que han marcado el desarrollo del caso.
El hijo de la princesa Mette‑Marit está representado por dos de los penalistas más prestigiosos de Noruega, Petar Sekulic y Ellen Holager Andenæs, ambos con amplia experiencia en derecho penal, trayectoria en grandes bufetes y presencia habitual en procedimientos de alto perfil.
A pesar de los avances logrados, la decisión de la Fiscalía supone un frenazo en las expectativas de la defensa, que confiaba en que el joven pudiera continuar el proceso en libertad condicionada.
La vista judicial del 10 de agosto será clave para determinar si el tribunal autoriza la prórroga solicitada por la Fiscalía o si, por el contrario, permite que la medida expire y Høiby quede en libertad condicionada con alarma inversa.
Por ahora, lo único seguro es que seguirá privado de libertad en un caso que continúa siendo uno de los más sensibles y mediáticos de la monarquía noruega.
