Las buenas noticias no dejan de sucederse en la Casa Real de Noruega. Mientras este lunes, 13 de julio, se conocía que el Tribunal de Oslo había decretado el arresto domiciliario con tobillera telemática para Marius Borg (29 años) -podrá seguir cumpliendo su condena en el palacio de Skaugum- este martes se ha conocido que su madre, la princesa Mette- Marit (52) ha recibido el alta hospitalaria.
La Familia Real parece empezar a vislumbrar la luz al final del túnel tras un período de extrema turbulencia. En apenas veinticuatro horas, estas dos noticias de gran calado han dado un vuelco al tenso panorama que asfixiaba a los príncipes herederos.
La mayor alegría para el Palacio ha sido, sin duda, el alta hospitalaria de la princesa heredera. La mujer de Haakon (52), que convivía desde 2018 con una delicada fibrosis pulmonar crónica, se sometió a una delicada operación a mediados de junio para recibir unos órganos nuevos.
Primera imagen de la princesa Mette-Marit tras su trasplante.
El trasplante, no exento de polémica por la forma y la rapidez con el que se llevó a cabo, fue todo un éxito y el regreso al hogar de Mette-Marit supone un bálsamo de tranquilidad para la familia.
Sin embargo, no es una vuelta inmediata a la normalidad. La recuperación de la Princesa será lenta. "Durante los próximos seis meses, la princesa heredera se someterá a rehabilitación física y será monitoreada de cerca para detectar posibles complicaciones, incluyendo rechazo e infecciones. En una recuperación sin complicaciones, suele transcurrir aproximadamente un año antes de que la condición del paciente entre en una fase más estable", ha explicado su equipo médico en un comunicado que ha difundido Casa Real.
Consciente de ello, el príncipe Haakon (52) no ha dudado en reorganizar sus prioridades. El heredero ha anunciado que su agenda institucional se va a ver notablemente trastocada y reducida durante los próximos meses.
Haakon limitará sus apariciones públicas y viajes oficiales para centrarse en el cuidado y acompañamiento de su esposa en esta convalecencia crítica, demostrando que, en este momento, el bienestar de Mette-Marit pasa por delante de las exigencias del protocolo.
"Su Alteza Real el Príncipe Heredero Haakon continuará cumpliendo con sus compromisos oficiales durante este período, pero hará algunos ajustes para pasar tiempo con la Princesa Heredera", han asegurado desde Palacio.
La princesa ingrid y Haakon visitando a Mette-Marit en el hospital.
Alivio judicial momentáneo
Al respiro en el terreno de la salud se suma un importante alivio en el frente judicial. Marius Borg Høiby, el hijo que Mette-Marit aportó al matrimonio antes de casarse con Haakon, va a salir de la cárcel.
Marius, que ha acaparado los titulares internacionales durante el último año debido a graves problemas de conducta y altercados que acabaron costándole la libertad provisional, abandona el régimen de reclusión inmediata.
Aunque el proceso legal en su contra sigue su curso en los tribunales y la tormenta reputacional no ha desaparecido por completo, su salida de prisión rebaja drásticamente la asfixiante presión mediática que sufrían los príncipes herederos a las puertas de su residencia.
El joven saldrá este mismo martes de la cárcel de Ila, a 12 kilómetros de Oslo, según acaba de publicar Vg. "Høiby está contento de salir finalmente de prisión, especialmente teniendo en cuenta la situación familiar", asegura uno de sus abogados.
El destino ha querido que Marius y su madre regresen a casa el mismo día. Para Haakon y Mette-Marit, que la situación de Marius se encauce por la vía de la discreción judicial fuera de los muros de una prisión representa un paso crucial para recuperar la calma doméstica.
Marius Borg junto a su madre, la princesa heredera Mette-Marit.
Destaca la entereza con la que Haakon ha asumido su doble rol de regente del Reino, debido también a la delicada salud del rey Harald V (89), y de cabeza de familia en plena tormenta familiar.
Ahora, con Ingrid Alexandra (22) también en casa -regresó de Australia donde estudia por el empeoramiento del estado de salud de su madre-, los príncipes herederos logran finalmente su mayor anhelo tras meses de dolorosa separación y zozobra: volver a reunir a toda la familia bajo el mismo techo.
La Corona noruega no ha ganado aún la batalla definitiva contra sus crisis, pero, por primera vez en muchos meses, ha logrado tomar el control de su propio destino.
