En Mónaco, la llegada del verano se celebra con gran jolgorio. La Familia Real se reúne en el Palacio del Príncipe para acoger el solsticio con una gran hoguera. Es una tradición que se repite año tras año a la que no suelen faltar ni Alberto (68 años) ni Charlene de Mónaco (48).
Los Príncipes han asistido este 2026 a las celebraciones de San Juan con sus hijos, Jacques (12) y Gabriella (12). Juntos, desde uno de los balcones de su residencia real, han presenciado la fogata que se enciende en la plaza del palacio.
Han saludado, han aplaudido y han compartido confidencias. Incluso, en una de las imágenes se puede ver a Alberto de Mónaco mandando guardar un poco de silencio a sus hijos para poder seguir disfrutando del acto.
Los Grimaldi en el blacón del Príncipe.
A pesar de esta pequeña anécdota, la prensa local ha alabado el comportamiento de los pequeños, que a su corta edad conocen perfectamente las costumbres y las tradiciones de su país.
Su aprendizaje, como explicó su padre recientemente ha sido gradual: "Aunque han aprendido a comportarse en situaciones oficiales, no se puede lograr mediante sesiones formales del tipo "siéntense aquí, esto es lo que tienen que hacer"... Creo que debe hacerse de forma progresiva. No se debe traumatizarlos ni acaparar demasiado su atención".
Los describen como niños ejemplares y forman parte de la nueva generación de los Grimaldi. Jacques es más reservado y tranquilo, mientras que Gabriella destaca por su espontaneidad, carisma y estilo.
Aunque ella nació dos minutos antes que Jacques, prevalece la línea masculina en la sucesión monegasca, así que él ocupa el primer puesto como heredero.
Gabriella es la que más se parece a su madre. Aunque todavía es bastante pequeña se percibe un gusto por la moda bastante definido. Ha adquirido la forma elegante y pulida de vestir de Charlene.
Charlene y Alberto de Mónaco junto a Jacques y Gabriella.
En el armario de la menor destacan firmas de lujo como Dior, Dolce & Gabbana, Chloé, Fendi, Gucci, Emporio Armani y Ralph Lauren.
Para la hoguera de San Juan, y como ha podido averiguar EL ESPAÑOL, Gabriella ha lucido un vestido de seda Crispy con hermoso bordado Daisy Net y Monile.
La parte superior es extraíble y presenta bordado floral con destellos metálicos. El diseño es de la firma de moda Brunello Cucinelli, una de las marcas de lujo más exclusivas a nivel global. En Madrid tienen una tienda en pleno barrio de Salamanca.
El precio del vestido que ha llevado la pequeña princesa cuesta 1.180 euros, una cifra poco accesible para la mayoría de los bolsillos.
Charlene, por su parte, se ha decantado por un vestido estampado blanco y gris de Max Mara.
Andrea Casiragui.
Quien tampoco ha querido faltar a esta cita ha sido Andrea Casiragui (40). El hijo mayor de la princesa Carolina de Mónaco (69), que habitualmente reside en Londres, disfrutó de la festividad a pie de calle. Acudió solo, sin su mujer Tatiana Santo Domingo (42).
