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La familia real británica se ha vestido de gala este sábado, 6 de junio, para celebrar un nuevo enlace matrimonial. Peter Phillips (48 años), sobrino del rey Carlos III (77), ha contraído matrimonio con Harriet Sperling (45) en una boda íntima pero muy significativa ceremonia celebrada en la idílica campiña de Gloucestershire.

El enlace religioso ha dado comienzo a la 1 de la tarde en la histórica iglesia de All Saints, ubicada en la pequeña localidad de Kemble, cerca de Cirencester, y en el corazón de los Cotswolds.

El templo se encuentra situado estratégicamente a tan solo 16 kilómetros de la finca de Gatcombe, la residencia oficial de la princesa Ana (75).

Debido al carácter estrictamente familiar de este 'sí, quiero', el hogar de los padres del novio ha sido el escenario elegido por los recién casados para acoger la posterior recepción y el banquete nupcial junto a sus invitados.

Los recién casados, a la salida de la iglesia. GTRES

Ausencias de la Familia Real

La cita ha contado con un fuerte respaldo por parte de los miembros de la monarquía británica, encabezados por el propio rey Carlos III y su esposa, la reina Camila (78).

Entre los asistentes no han faltado la princesa Ana, madre del novio, así como numerosos miembros del clan Windsor, que han querido acompañar a la pareja en uno de los días más importantes de su vida.

Kate Middleton. GTRES

Kate, la más elegante

Entre los invitados, una elegantísima Kate Middleton (44), a quien se ha visto llegar al templo en solitario, la hermana del novio: Zara Tindall y su marido, así como las hermanas de Harriet: Rebecca y Louisa.

Asimismo, han estado presentes las princesas Beatriz de York (37), quien ha acudido acompañada de su marido, Edoardo Mapelli Mozzi, y Eugenia (36), del brazo de su esposo, Jack Brooksbank.

Así, los novios han estado arropados por todas las personas que forman parte de su círculo más próximo.

La princesa Beatriz de York, con su marido, Edoardo Mapelli Mozzi. Tras ellos, Eugenia de York y su marido, Jack Brooksbank. GTRES

Sarah Ferguson y el príncipe Harry no estaban invitados

Sin embargo, a pesar de la notable cumbre de la realeza en Gloucestershire, la ceremonia civil y religiosa ha estado inevitablemente marcada por sonadas ausencias en el núcleo familiar que no han pasado desapercibidas.

La más destacada, la del tío del novio, Andrés Mountbatten-Windsor (66). Este ya no asiste a eventos públicos con su familia tras su escándalo por sus vínculos con el fallecido pedófilo Jeffrey Epstein.

Tal y como ha adelantado la revista HELLO!, ni Sarah Ferguson ni el príncipe Harry estaban invitados.

Lo cierto es que la ausencia de los duques de Sussex a nadie pilla por sorpresa. Según desliza la prensa británica, los primos han perdido el contacto desde que Harry decidiera abandonar el Reino Unido para dejar de ser un "miembro activo" de la Familia Real británica.

La última vez que se vio en público al novio con su primo Harry fue en el funeral del príncipe Felipe, en abril de 2021. En aquel triste adiós al marido de la reina Isabel II, Phillips caminó entre Guillermo y Harry detrás del ataúd de su abuelo.

El rey Carlos III de Inglaterra, en la boda de su sobrino, Peter Philips. GTRES

Vestido clásico

El enlace ha combinado el sello característico de la realeza británica con una atmósfera íntima y familiar, alejada de grandes despliegues protocolarios.

La elección del lugar no ha sido casual. Peter, hijo de la princesa Ana y nieto mayor de la reina Isabel II, mantiene una estrecha relación con este condado inglés, al igual que Harriet, cuya familia tiene profundas raíces en la zona.

Sofía de Edimburgo. GTRES

Uno de los instantes más emotivos de la jornada se ha producido con la llegada de la novia, quien trabaja como enfermera pediátrica del Servicio Nacional de Salud (NHS).

Harriet Sperling ha hecho su entrada acompañada por su hermano, Nicholas Sanders, quien ha ejercido como padrino en recuerdo de su padre, Rupert Sanders, fallecido años atrás.

En el apartado estilístico, la novia ha apostado por un vestido de novia de inspiración clásica y líneas depuradas, una elección elegante y atemporal confeccionado por Emilia Wickstead, una de las diseñadoras favoritas de la Princesa de Gales.

La princesa Ana, en la boda de su hijo, Peter Philips. GTRES

Banquete en casa de la princesa Ana

Tampoco ha pasado desapercibido el ramo nupcial, formado por lirios del valle, guisantes de olor en tonos blancos y crema, astilbe, jazmín y pequeñas ramas de mirto. Flores que suelen asociarse con valores como el amor, la belleza y la serenidad.

La novia, risueña y visiblemente feliz, ha elegido como damas de honor a su única hija, Georgina, y las dos hijas de Peter Phillips, Savannah e Isla, fruto del primer matrimonio de él con la actriz estadounidense Autumn Kelly.

Las pequeñas han seguido la misma línea estética con ramos inspirados en el nupcial, aunque incorporando también rosas miniatura de la variedad Majolica y flores Nigella Love in the Mist en un delicado azul pálido.

Los reyes Carlos y Camila, a su llegada a la boda de su sobrino, Peter Philips. GTRES

Las más pequeñas del cortejo completaron sus estilismos con delicadas coronas artesanales confeccionadas con lirios del valle.

Tras los discursos oficiales, los recién casados y sus invitados se han trasladado a la finca familiar. Allí han dado comienzo a una celebración que, pese a las bajas de la agenda oficial, consolida la nueva vida en común de Peter Phillips y Harriet Sperling.

La historia de amor de Peter Phillips y Harriet Sperling comenzó en 2024, cuando coincidieron en un acto relacionado con el colegio de sus respectivas hijas. Las tres jóvenes estudian en el mismo centro educativo.

Meses después de iniciar su romance, Harriet apareció por primera vez en público unto a Peter en las tradicionales carreras de Ascot, una de las citas más destacadas del calendario social británico.

El anuncio oficial de su compromiso se hizo público el 1 de agosto de 2025. Desde entonces, la enfermera pediátrica ha ido ganando protagonismo dentro del entorno más cercano de los Windsor y ha participado en algunos de los compromisos familiares más señalados.

Entre ellos figuran la tradicional misa de Navidad celebrada en Sandringham y el servicio religioso de Pascua en el Castillo de Windsor.