Publicada

Es algo que llevaba tiempo siendo objeto de rumores y que, por fin, se ha corroborado. Pablo de Grecia y Dinamarca (58 años) se ha instalado en su país natal, Grecia. Ha sido él mismo quien ha confirmado la noticia.

El pasado jueves, 12 de enero, el hijo mayor del desaparecido Constantino II, último rey de los helenos, tuvo un encuentro con el periodista Nikos Chatzinikolaou en el canal ANT1. En él, el sobrino de la reina emérita Sofía (87) ha hecho un recorrido por su biografía, su vida en el exilio, su matrimonio con Marie Chantal (57), así como su retorno a la tierra que lo vio nacer.

"He adoptado la ciudadanía griega en mi nombre y vivo aquí, cerca de ustedes", ha expresado en su primera entrevista en un plató de televisión. "Soy un griego que creció en el extranjero y ha regresado. Quiero vivir mi vida y contribuir a mi país. Quiero ser útil a mi país. No pido nada diferente".

Pablo de Grecia, en Atenas en 2024. GTRES

Una vida en el exilio

Con estas declaraciones, Pablo de Grecia ha hablado por primera vez de una meta que anhelaba desde hace ya algún tiempo: instalarse en el lugar donde vino al mundo el 20 de mayo de 1967 en el Palacio de Tatoi, en Atenas.

"Estoy muy contento de vivir en Grecia como ciudadano. Dentro de un año y medio, también tendré derecho a votar por primera vez", ha dicho en referencia a su vida cotidiana en el país.

Eso sí, en su aparición ante las cámaras, -que ha provocado un gran impacto en su país (ha sido el espacio más visto de la televisión helena)-, se ha mostrado cauto en lo que respecta a sus pretensiones. No desea restaurar la monarquía. Tampoco recuperar un trono que ya no existe.

"Han pasado 50 años. Creo que la República de Grecia y la Constitución son muy firmes. Ahora se me hace esta pregunta quizá porque fui hijo de un rey... La República continúa y es fuerte. La Constitución es fuerte. No existe tal problema". Ha sido su respuesta sobre si existe la posibilidad de que se convierta en Rey algún día.

Sobre su papel como heredero, ha hecho hincapié en que su padre "no me crio como su sucesor para convertirme en Rey. Me crio con los principios que él creía que debíamos tener: amor por nuestra patria y ser fieles a nuestras tradiciones".

Cabe recordar que, a día de hoy, el respaldo de la población griega a una hipotética restauración de la monarquía es minoritario. En el último gran sondeo histórico, el referéndum de 1974, apenas un 30,8% votó por mantener una "democracia coronada", -como sucede en España- frente al 69,2% que prefirió la república.

Años más tarde, una encuesta de To Vima en 2007 situaba en torno al 11,6% el porcentaje de griegos que eran partidarios de la vuelta de la monarquía. Desde entonces, apenas se han realizado análisis amplios que sitúen una cifra exacta.

Actualmente, el apoyo a una restauración monárquica es casi inexistente. Prueba de ello es que ningún gran partido griego incluye el restablecimiento de dicha institución en su programa.

Príncipe en el destierro

Pavlos, como le conocen en su familia, lleva prácticamente toda su vida en el exilio. Se marchó al extranjero siendo un bebé de apenas siete meses, cuando toda la familia real griega se vio obligada a exiliarse tras el fallido contragolpe del rey Constantino contra la junta militar, en diciembre de 1967.

Primero se instalaron en Roma y después en Copenhague. Posteriormente se establecieron de forma estable en Londres en los años 70, bajo el amparo y protección de la Familia Real británica.

Fue en el Reino Unido donde encontraron apoyo político e institucional. Y familiar también, debido a los lazos de sangre que unen a ambas sagas. El nexo más claro es el príncipe Felipe, marido de la reina Isabel II, que nació como príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, miembro de la Casa de Glücksburg, la misma dinastía que reinó en Grecia.

El duque de Edimburgo era hijo de Andrés de Grecia y Dinamarca, a su vez hijo del rey Jorge I de Grecia. Esto lo convertía en miembro directo de la familia real griega antes de renunciar a sus títulos griegos y daneses para nacionalizarse británico en 1947 (el mismo año de su boda con la soberana, celebrada el 20 de noviembre de ese año en la Abadía de Westminster).

La monarquía en Grecia quedó definitivamente abolida tras el referéndum del 8 de diciembre de 1974, en el que la mayoría de los ciudadanos votaron a favor de la república. Lo cierto es que siete años atrás, el golpe de los coroneles del 21 de abril de 1967 ya había marcado de facto el principio del fin de la corona.

Así, exactamente un mes antes de nacer, Pablo de Grecia ya estaba abocado al destierro. No por ello su compromiso con sus orígenes se ha visto mermado.

Su interés en la política

En los últimos años ha recuperado una fuerte presencia en Atenas. Y está valorando muy seriamente tener un papel en la política de su país. Aunque sea de manera indirecta.

"Me dan vueltas muchas cosas. Me interesa mucho la política. Nací en una familia donde la política era un tema recurrente. Mi vida ha cambiado constantemente debido a la política", ha recordado en su entrevista televisada.

"Estudié Relaciones Internacionales en Estados Unidos, así que es una materia que llevo en la sangre, por así decirlo, pero... no soy político", añadía.

"La política es como un arte que resuelve los problemas de una sociedad. Intento encontrar mis propias maneras de ayudar a la sociedad. Tengo hijos ya bastante mayores, que son el futuro de nuestro país. Por lo tanto, la participación directa en política no me interesa", ha destacado.

Su mayor anhelo es ser un agente activo en pro del desarrollo de Grecia: "Me interesa ser útil y poder hacer algo bueno por mi país. Mi relación con otros países es muy sólida. Y con otras personas, empresas... que puedan ser útiles al país. Por lo tanto, si hay una manera de que nos ayuden en lo que queramos, por supuesto que lo haré".

También ha revelado que tiene en mente crear "una organización que ayude a retener a los 500.000 jóvenes que se van y a los 10 millones que viven fuera del país".

Su matrimonio con Marie Chantal

En su entrevista, el actual jefe de la casa real griega ha hablado de su mujer, Marie-Chantal, el amor de su vida, y madre de sus cinco hijos: Olympia (29), Constantino (27), Aquiles (25), Odiseas (21) y Arístides (17).

"Llevamos 30 años juntos. Cumpliremos 31 este año. La conocí por casualidad en una fiesta en Nueva Orleans. Estábamos los dos invitados. Me quedé sin palabras. Me vino a la mente de repente. Y el resto era el futuro. Recuerdo que, cuando nos comprometimos y los medios vinieron a preguntarnos sobre diversas historias, me preguntaron: "¿Cuántos hijos van a tener?". Pensé: tres. 'Cinco', dijo ella. Y sí, quería cinco y tenemos cinco", ha expresado.

"Es una excelente persona, trabajadora, tiene su propia empresa y es interesante. Una muy buena madre, dedicada a sus hijos. Tenemos una familia, algo que también aprendimos de mis padres: a estar unidos, a que los hijos se quieran", ha destacado.

Sobre su familia ha subrayado que "son el mejor regalo que alguien puede tener; los quiero muchísimo.... Hay que tener ideas afines y formar una buena familia".

Sus cinco hijos han crecido a caballo entre Estados Unidos y el Reino Unido, pero se han criado "en un hogar griego". Uno no exactamente igual al de su infancia: "Diferente al mío, pero amamos nuestra patria. Siempre desayunábamos y cenábamos juntos y los llevábamos al colegio".

Si algo han pretendido Pablo de Grecia y su esposa con sus vástagos es que todos ellos se sientan vinculados a sus orígenes. Algo que también hicieron sus progenitores.

"Hasta 1974, cuando no sabíamos qué pasaría, teníamos la sensación de que la Junta [los militares que tomaron el poder] caería y regresaríamos a nuestro país. ¿Qué hicieron mis padres? Nos trajeron un profesor que nos enseñó griego como si estuviéramos en Grecia para que estuviéramos listos para el regreso", ha narrado el primo de Felipe VI.

Su hijo Constantino

Al ser preguntado sobre el apellido que adoptó al nacionalizarse griego, ha respondido: "Me gusta el apellido de Grèce, me sienta bien. Es un nombre que mi tío Miguel usó en Francia, y también le sentaba bien, lo usaba como escritor. Mi tío ya lo había usado, él había obtenido dos pasaportes. No fue algo nuevo que inventáramos".

Lo cierto es que la elección del apellido levantó ampollas entre los detractores de la monarquía en su país. Este significa "de Grecia" en francés. Esto se percibió entre algunos sectores como una manera indirecta de conservar el estatus monárquico tras haber recuperado la ciudadanía. Hubo quien lo consideró más un título geográfico‑nobiliario que un apellido "neutral".

En ese sentido, Pablo de Grecia ha recordado que el patronímico "nos conectaba con la familia, así que no hay problema. Si alguien piensa que implica un título, no es así. Durante muchos años vivimos sin apellido, éramos príncipes sin apellido, y eso era muy difícil".

En relación a la continuidad de su linaje, ha resaltado el vínculo de su hijo mayor, Constantino, con la tierra de sus ancestros. El joven se plantea incluso instalarse durante una temporada en Grecia.

"Ha estudiado recientemente comunicación y estaría interesado en venir aquí y quizá participar en proyectos. Quiere ser director y productor. Quizá se quedará aquí un semestre también para mejorar un poco el idioma, que ya sabe", ha adelantado.

Dónde viven Pablo de Grecia y Marie-Chantal

Pablo de Grecia y su mujer viven a caballo entre Nueva York, donde tienen su residencia habitual en el Upper East Side de Manhattan y donde él desarrolla su actividad profesional en el mundo de las finanzas, y Europa.

El matrimonio pasa largas temporadas en su casa de Southampton (Hamptons), en Long Island, su refugio de vacaciones. También mantienen propiedades en el exclusivo barrio de Chelsea en Londres y en los Cotswolds, donde tienen una casa de campo.

Tras la muerte de Constantino de Grecia, el 10 de enero de 2023, Pablo y su esposa no han ocultado su deseo de establecerse también en Atenas. Una ciudad en la que, en los últimos años, han pasado cada vez más tiempo.

Según la prensa internacional y algunos medios griegos, el matrimonio ha adquirido un lujoso apartamento de 300 metros cuadrados en la prestigiosa calle Herodou Attikou, próximo a la Mansión Presidencial.

La transacción habría tenido lugar hace más de un año, según el portal Greek City Times, tras la reciente compra de un ático cercano por parte de su hermano, Philippos de Grecia (39) y su mujer, Nina Flohr (39).

El apartamento de la pareja, "en la segunda planta, cuenta con un balcón con vistas al Jardín Nacional y a la estatua de Georgios Karaiskakis en los Jardines Zappeion", reza el citado medio.

"El hecho de que mis hijos hayan crecido me ha dado la oportunidad de desplazarme, de no estar siempre en casa. En los últimos años, he venido a Grecia con mucha más frecuencia. Cuando estoy en Atenas, me muevo con comodidad porque sé que, como ciudadano, puedo quedarme todo el tiempo que quiera. Es muy agradable", ha confesado en su entrevista.