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La obligación de cualquier rey o heredero es cumplir con su deber. Esa parece ser una máxima inamovible que rige cualquier institución monárquica. El deber ha de estar siempre por encima de todo lo demás. No obstante, a veces el amor puede complicar las cosas.

Es lo que le ocurre a Haakon Magnus de Noruega (52 años). El heredero al trono afronta la mayor crisis de su vida pública, una delicada situación que obedece al amor que siente por su esposa, Mette-Marit de Noruega (52).

Ese fuerte sentimental se extrapola, de algún modo, al afecto que siente, como persona y padrastro, hacia Marius Borg (29), el conflictivo hijo que su mujer trajo al mundo antes de conocerlo a él, fruto de su historia de amor con el también complicado Morten Borg

El matrimonio en una imagen de archivo. Gtres

Mientras la monarquía atraviesa un momento de descrédito por el juicio de Marius -acusado de 38 delitos, entre ellos violación y malos tratos- y la desclasificación de cientos de correos que muestran la cercanía de Mette-Marit con Epstein, el heredero sigue posicionado.

Haakon está al lado de su mujer, pese a todo. Incluso muy en contra de algunas opiniones familiares como la que vertió antes de fallecer la tía de Haakon, Ragnhild: "Espero morir antes del día en que la princesa heredera Mette-Marit se convierta en reina de Noruega".

"De verdad espero que eso no ocurra", insistió. Al heredero nada le importa: ha dejado claro, con gestos y palabras, dónde se sitúa su lealtad. Como persona y marido.

El hijo del rey Harald V (88) sigue al lado de su mujer y, hace unos días, acudió al hospital para visitar a Marius. 

Horas después de que un tribunal de Oslo decretara cuatro semanas de prisión preventiva para Marius, tras una nueva detención, el joven fue trasladado a un centro médico del este del país para ser evaluado médicamente.

Hasta allí se desplazaron el príncipe Haakon, la princesa Mette-Marit y la princesa Ingrid Alexandra, heredera al trono, en una visita conjunta que muchos medios noruegos y europeos leyeron como un gesto explícito de respaldo familiar.

Aunque solo se captó una fotografía a la salida del centro, el diario VG y otros medios identificaron con claridad al heredero, subrayando que acudía a ver al acusado en la víspera de un juicio que tiene en vilo al país.

Haakon y Mette-Marit, en una fotografía en Oslo, en 2024. Gtres

En el contexto de una Casa Real que había anunciado pocos días antes que no estaría presente en la sala, la imagen del heredero entrando en el hospital para ver a su hijastro se interpretó como una forma de decir que Haakon no está dispuesto a abandonar a Marius en lo personal.

Esa visita no puede entenderse sin el comunicado que Haakon emitió el 27 de enero, cuando faltaban pocos días para que se abriera el proceso en el Tribunal de Distrito de Oslo.

En esa declaración, el heredero intentó fijar la posición oficial de la Casa Real y, al mismo tiempo, enviar un mensaje de empatía hacia todas las partes implicadas. "Pensamos mucho en todas las partes involucradas en este asunto", manifestó. 

Y agregó: "Esto les afecta a ellos, a sus familias y a quienes los aman. Nos preocupamos por ellos. Sabemos que muchos de ustedes están pasando por un momento difícil". 

El pasaje más citado del comunicado llega cuando aborda el estatus de su hijastro: "Marius Borg Høiby no forma parte de la familia real, así que en ese sentido es libre. Pero lo queremos, por supuesto, y es una parte importante de nuestra familia".

"Es ciudadano de Noruega. Por ello, tiene las mismas responsabilidades que todos los demás, pero también los mismos derechos". 

El heredero también dejó claro que ni él ni Mette-Marit estarían en la sala del tribunal ni realizarían comentarios durante el proceso: "La princesa Mette-Marit y yo hemos decidido no estar presentes en la sala del tribunal".

"Tampoco tenemos previsto hacer comentarios ni declaraciones sobre el juicio durante el procedimiento", explicó, añadiendo que seguirían el caso "a través de los medios" y que harían "seguimiento a Marius durante ese período", matizó el escrito. 

Haakon de Noruega, Marius Borg y Mette-Marit en una imagen de archivo. Gtres

Las decisiones de Haakon se producen, además, en un momento en el que la figura de Mette-Marit se encuentra más cuestionada que nunca.

La publicación, por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, de nuevos archivos vinculados a Jeffrey Epstein ha revelado cerca de un millar de menciones a la princesa heredera en correos intercambiados entre 2011 y 2014.

Esos correos hacen referencia a encuentros, planes para verse e incluso una estancia de cuatro días en la mansión de Palm Beach.

Tras la difusión de estos documentos, Mette-Marit emitió un comunicado en el que reconoció su "falta de criterio" y se declaró "profundamente avergonzada" de haber mantenido contacto con Epstein.

"Demostré falta de criterio y lamento profundamente haber tenido contacto con Epstein. Es simplemente vergonzoso", afirmó, añadiendo que siente "profunda simpatía y solidaridad" con las víctimas.

Mette-Marit y su marido, Haakon. Gtres

Asume la Princesa, además, la responsabilidad "de no haber verificado los antecedentes de Epstein más de cerca y de no comprender con la suficiente rapidez qué tipo de persona era".

Sin embargo, las disculpas no han convencido a buena parte de la opinión pública noruega. Medios del país hablan de la "crisis más grave" para la monarquía moderna y recogen sondeos que apuntan a una fuerte erosión de la imagen de la princesa heredera

Mette-Marit no convence

Según un sondeo difundido por la cadena TV2, el 47,6% de los noruegos considera que no debería convertirse en reina en el futuro tras las últimas revelaciones sobre su amistad con Epstein, frente a solo un 28,9% que sigue defendiendo que pueda llegar al trono.

La desconfianza es amplia: un 33,1% afirma tener "muy poca" confianza en la princesa heredera y un 16,8% "poca", lo que suma prácticamente la mitad de la población.

El desgaste no se limita a su figura: el 70% de los encuestados opina que la monarquía se ha debilitado en el último año, marcado por varios escándalos que han golpeado el núcleo de la institución.