Charles Spencer (61 años), el hermano menor de la recordada Diana de Gales, ha puesto punto final a su tercer matrimonio tras un proceso largo, complejo y cargado de reproches y disputas legales.
Dos años de negociaciones y litigios han sido necesarios para cerrar su divorcio de Karen Spencer, con quien se casó hace 13 años y que durante este tiempo ha ejercido como 'anfitriona' en Althorp, la histórica finca familiar donde descansan los restos de Lady Di.
El acuerdo, formalizado el pasado mes de diciembre, aún deja flecos financieros por resolver, pero ya ha fijado un punto clave: Karen podrá seguir utilizando el título de condesa Spencer, una cuestión muy disputada entre las partes.
Para Karen, conservar el título no era un mero capricho aristocrático, sino el reconocimiento a años de trabajo y dedicación a la casa y la herencia Spencer.
El hermano de Lady Di junto a su -hasta ahora- tercera mujer, en Windsor.
Durante más de una década se implicó en la mejora y proyección de Althorp, tanto en su conservación como en su apertura al público y en la gestión de la memoria de Diana. De ahí que reclamara sentirse "merecedora" de seguir siendo condesa tras la separación.
El juez que dictó la sentencia ha reconocido que el caso había sido "muy disputado" y que había "una serie de aspectos" todavía sometidos a "acalorados debates", especialmente en el terreno económico, donde aún quedan cuestiones pendientes de concreción.
El enfrentamiento entre las partes es un hecho. Karen, representada por el mediático abogado David Sherborne -conocido por defender al príncipe Harry (41) en su guerra contra ciertos medios británicos-, sostiene que el final del matrimonio la dejó "devastada".
Según su versión, el conde le habría comunicado su deseo de divorciarse por un mensaje de texto, un "horrible" wasap que habría llegado apenas cuatro semanas después de que él le enviara un mensaje romántico por San Valentín.
La condesa se sintió traicionada, sorprendida por la brusquedad y la frialdad del supuesto giro de su marido.
Charles Spencer, sin embargo, rechaza de plano esa reconstrucción de los hechos. Considera "absurdo" que se sugiera que terminó su matrimonio por SMS y asegura que fue Karen quien decidió poner fin a la relación "tras incontables amenazas a lo largo de los años".
Charles Spencer en una imagen de archivo.
Explica que ella le pidió que confirmara la ruptura por escrito en un mensaje del 18 de marzo y que su respuesta se limitó a aceptar la decisión. En su lectura, aquel texto no fue el detonante de la separación, sino la confirmación formal de algo que ya había quedado decidido.
En medio de este ya agitado escenario, hay terceras personas que se han visto involucradas en esta separación. Una arqueóloga noruega, Jarman, que colabora con el conde en un pódcast, y sobre la que pesaban sospechas de romance por parte de Karen, demandó a la aún entonces condesa.
¿El motivo? El "mal uso de información privada" que Karen habría llevado a cabo. La acusa de haber revelado, sin su consentimiento, que padecía esclerosis múltiple.
El asunto se resolvió con un acuerdo extrajudicial alcanzado por el abogado de Karen, sin admitir responsabilidad por su parte, después de que el tribunal determinara que parte de los costes vinculados a este caso serían cubiertos por el conde dentro del propio acuerdo de divorcio.
En el plano jurídico, Charles Spencer ha contado con una de las figuras más influyentes del derecho matrimonial británico: la abogada Fiona Shackleton.
Apodada "magnolia de acero" por su mezcla de aparente suavidad y firmeza implacable, Shackleton es conocida por haber representado al entonces príncipe Carlos en su divorcio de Diana de Gales y, más recientemente, a la princesa Haya de Jordania (51) en su dura separación del emir de Dubái.
Este divorcio supone el tercer fracaso conyugal para Charles Spencer. Antes de Karen, estuvo casado con Victoria Lockwood, con quien compartió ocho años de matrimonio, y posteriormente con Caroline Freud, relación que duró seis años.
