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Dice un viejo refrán que todos los caminos llevan a Roma. Ahora, podría incluso llegar a plantearse sacar del dicho a la ciudad italiana y sustituirla por Jeffrey Epstein.

Todos los caminos llevan a Epstein. Esto es algo que ha quedado palpable recientemente. Diversos rostros reconocidos han sido vinculados con el magnate, fallecido en agosto de 2019, en los últimos tiempos.

Hasta Ana Obregón (70 años) aparecía el pasado mes de diciembre en un reportaje de The New York Times. El medio británico, cabe recordar, afirmaba que la actriz había contribuido al crecimiento de la fortuna de Jeffrey Epstein.

Carlos Gustavo de Suecia en un evento de septiembre de 2024. Gtres

La conexión de Obregón con el empresario supuso un revuelo para la prensa nacional. Lo que nadie esperaba es que, apenas unos días más tarde, el caso Epstein acabaría sacudiendo de lleno a la monarquía sueca.

La siempre discreta Familia Real de Suecia se veía en el ojo del huracán por el vínculo de la princesa Sofía (41) con el pedófilo. Según publicó el periódico local Dagens Nyheter, la mujer de Carlos Felipe de Suecia (46) se reunió con Epstein en varias ocasiones cuando ella vivía en Nueva York y ejercía de modelo.

Los hechos se remontan a 2005, 10 años antes de que Sofía contrajera matrimonio con el príncipe Carlos Felipe. En aquel entonces, Sofía Hellqvist -su nombre de soltera- se había instalado en la Gran Manzana. Es aquí donde entra en escena la empresaria Barbro Ehnbom, quien en 2001 fundó la red Barbro's Best & Brightest (BBB).

La princesa Sofía de Suecia, junto a su marido, Carlos Felipe y el rey, Carlos Gustavo. Gtres

Al principio, ayudaba a mujeres estudiantes de escuelas de negocios a establecer contactos internacionales y poco a poco fue ampliando su influencia a otros sectores.

Casualidades del destino o no, uno de los mayores contribuyentes de la red era Jeffrey Epstein. El pedófilo y la princesa Sofía de Suecia, así, acabaron contactando a través de Barbro Ehnbom, fundadora de la empresa, con el fin de impulsar la carrera de ella.

El grupo activista Distributed Denial of Secrets (DDoSecrets) fue quien filtró el pasado diciembre los mails entre Ehnbom y Epstein.

Uno de ellos -fechado en diciembre de 2025- decía así: "Esta es Sofía, aspirante a actriz que acaba de llegar a Nueva York. Es la chica de la que te hablé antes de irme y que pensé que te gustaría conocer".

Según ha trascendido, Epstein respondió que se encontraba en el Caribe y le ofreció enviarle un billete de avión a Sofía.

La invitación, de acuerdo la Casa Real sueca, fue denegada por la Princesa. Eso sí, desde la Corona han asegurado este último mes que ellos dos coincidieron en "varias ocasiones" pero siempre en "encuentros sociales, como un restaurante o en el estreno de una película".

De izquierda a derecha: la princesa Sofía; el príncipe Carlos Felipe; la reina Silvia; y el rey Carlos Gustavo, en una fotografía tomada en abril de 2024. Gtres

La Casa Real ha tratado todo este tiempo de llevar el asunto en la máxima discreción. Esto, sin embargo, no ha impedido que la monarquía sueca viva la peor crisis de imagen de su historia. Especialmente en un año simbólico para el rey Carlos Gustavo (79).

El próximo 30 de abril, el soberano cumplirá 80 años, un hito que lo coloca entre los monarcas más longevos de Europa en el ejercicio. Además, la Corona celebrará el 50ª aniversario de bodas de Carlos Gustavo y la reina Silvia (82) en el mes de junio.

Ambos acontecimientos se han visto inesperadamente empañados por la relación entre la princesa Sofía y Jeffrey Epstein.

Una dificílisima situación que, de forma indirecta, ha afectado sobremanera al rey Carlos Gustavo, pues continúa siendo la máxima autoridad del país y ha premiado la discreción desde que en el año 1973 ascendiera al trono.

De hecho, tras la promulgación de la nueva Constitución en 1974, los medios de comunicación locales enfatizaron el carácter común de la Familia Real de Suecia, reforzando el igual a nosotros.

Una especie de mantra que lleva en cierta forma instaurado en la Corona sueca medio siglo y que el rey Carlos Gustavo de Suecia siempre ha querido llevar por bandera.

La Familia Real de Suecia, sin la princesa Sofía, en los Premios Nobel. Casa Real sueca

Incluso a sabiendas de las presuntas relaciones del monarca, siempre ha conseguido que sólo se hable de su rol y de las decisiones que toma en el trono.

El soberano sueco ha visto tambalearse como nunca antes la monarquía en la que tanto ha trabajado. No es este, sin embargo, el único motivo para afirmar que Carlos Gustavo encara uno de los trances más difíciles de su vida.

Este pasado miércoles, 21 de enero, la familia Bernadotte comunicaba la muerte de la princesa Désirée, hermana del monarca, a los 87 años. "Con gran tristeza he recibido la información de que mi hermana, la princesa Désirée ha fallecido", rezaba el comienzo del escrito.

Carlos Gustavo de Suecia, además, enfatizaba en los "cálidos recuerdos" con su hermana. Ambos crecieron juntos en el Palacio de la Haga, en Estocolmo.

A pesar de que la guerra que existía entonces en Europa, las princesas Haga y su hermano, el futuro Rey, disfrutaron de una infancia bucólica en la campiña sueca.

Como hija del hijo mayor del príncipe heredero, el trono siempre se cernía sobre la princesa Désirée, aunque las leyes de sucesión de la época establecían que su hermano, Carlos Gustavo, sería el único que heredaría la corona.

A pesar de su proximidad al poder, su padre insistía en que la Familia Real diera ejemplo durante los años de guerra y, por lo tanto, no debería "tener privilegios especiales" mientras que otros se ven obligados a renunciar a tanto".

El Rey, con sus hermanas en el 80 cumpleaños de Birgitta, también fallecida. Casa Real Suecia

Carlos Gustavo de Suecia llora ahora la muerte de su hermana. Como señal de respeto, se ha decretado que las banderas ondeen a media asta en el Palacio Real y en el de Haga.

Por el momento, no han trascendido los detalles de su último adiós.