Han pasado ocho meses desde que Meghan Markle (39 años) y el príncipe Harry (36) se mudaron a Los Ángeles, tras una estancia en Canadá, para comenzar su nueva vida alejados de la Familia Real británica. Aunque no tenían intenciones de volver al Reino Unido, la pareja mantuvo su residencia oficial, Frogmore Cottage, que ahora, según ha informado la prensa local, la protagonista de Suits y el nieto de Isabel II (94) han cedido su casa a otro miembro de la Casa Real.

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Según ha informado The Sun, se trata de Eugenia de York (30) y su marido, Jack Brooksbank (34), quienes ya se han instalado en Frogmore Cottage, desde donde esperarán a su primer hijo, cuyo nacimiento se prevé para comienzos de 2021.

De acuerdo con el mencionado periódico, un equipo de mudanzas se encargó de recoger las pertenencias que todavía tenían los Sussex en la residencia, para enviárselas a Los Ángeles. La operación, según las declaraciones que recoge The Sun, se llevó a cabo en horas de la noche para evitar la atención mediática. Pese a los movimientos y aunque Eugenia de York y su familia comiencen a hacer vida Frogmore Cottage, a día de hoy la residencia sigue figurando como la casa de Meghan Markle y el príncipe Harry en Reino Unido. 

Eugenia de York y Jack Brooksbank el día de su boda. Gtres

Eugenia de York, quien siempre ha sido muy cercana a su primo Harry estaría muy agradecida con el gesto que han tenido los Sussex. Y es que, la princesa vivirá cerca de sus padres, el príncipe Andrés (60) y Sarah Ferguson (61), y de su abuela, la reina Isabel II. Además, según reveló una fuente a The Sun, "Frogmore fue equipada con los gustos de Meghan y Harry pensando en su hijo Archie. Por lo que es el lugar perfecto para que una pareja críe un bebé". De hecho, Meghan y Harry se instalaron en esta residencia tras una reforma ideada por la diseñadora y amiga de la actriz, Vicky Charles, en la que se utilizaron materiales sostenibles y que generó gran polémica. Para la obra, la pareja invirtió 2,4 millones de libras de dinero público que reembolsaron el pasado mes de septiembre. 

Meghan y Harry se mudaron a Frogmore Cottage a principios de 2019, un año antes de que anunciaran su renuncia a sus obligaciones reales y a la financiación pública. Esta residencia fue construida en el siglo XIX, cuenta con nueve dormitorios, 16 baños, biblioteca, gimnasio, sauna, una habitación de juegos y hasta sala de cine. Además, piscina, pista de tenis y una casa destinada a los huéspedes.

Mansión en Los Ángeles

El pasado verano, tras haber vivido cuatro meses en la mansión del actor Tyler Perry (51), Meghan y Harry se trasladaron a su nueva casa, situada en Santa Bárbara. Una vivienda cuya cifra ronda los 16 millones de dólares y que los Sussex escogieron para conseguir privacidad y poder criar a su hijo en un entorno exento de paparazzi 

La mansión que tiene más de 1300 metros cuadrados, está emplazada en un terreno de casi tres hectáreas de superficie. Fue construida en 2003 y cuenta con nueve dormitorios, una piscina, una pista de tenis, un cine privado, un gimnasio, un spa y una sala de billar. En la parcela, además, se encuentra disponible una casa, de menores dimensiones y dos dormitorios, para invitados.  

La actual residencia de Meghan y Harry está ubicada en Montecito, un exclusivo barrio de la parte oriental de Santa Bárbara, en la que también han tenido propiedades reconocidas celebridades como Oprah Winfrey (66), Ellen DeGeneres (62) o Ariana Grande (27).

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