Meghan Markle (38 años) ha logrado vender la casa que poseía en Los Ángeles por 1,68 millones de dólares (1,46 millones de euros). Según ha descubierto JALEOS a través de la inmobiliaria que vendía la propiedad, la duquesa de Sussex ha cerrado esta operación el pasado 31 de enero por un precio inferior al que pedía en un primer momento, cuando puso a la venta la mansión por 1,75 millones de dólares (1,6 millones de euros). 

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La vivienda, que lleva en el mercado desde el pasado mes de agosto, fue el hogar en el que Markle vivió junto a su primer marido, Trevor Engelson. La pareja lo escogió porque estaba situado en uno de los mejores barrios de la ciudad: Hancock Park, creado en los años 20. 

En general, los vecinos de esta zona son personas de alto nivel socioeconómico que buscan una zona tranquila a la par que discreta donde vivir. En el tiempo en el que Markle y Engelson vivieron en el barrio coincidieron con personajes tan célebres como Antonio Banderas (59) o Milla Jovovich (44). 

La casa se encuentra situada en uno de los mejores barrios de Los Ángeles.

Se trata de una mansión de estilo colonial que cuenta con 210 metros cuadrados que se distribuyen en dos plantas y que dispone, además, de un amplio jardín que rodea toda la parcela. 

El estilo del interior concuerda con la decoración que tenía Meghan Markle en su casa de Canadá: amplias estancias donde la madera y el color blanco son predominantes, y que cuentan con algunos detalles de color como el rojo y el gris. La propiedad consta de cuatro dormitorios, tres baños, un salón con chimenea, comedor y acceso al patio.

En la casa de Meghan Markle hay un gran protagonismo de la madera y del color blanco.

Esta vivienda, además, cuenta con una gran luminosidad por su ubicación y los grandes ventanales que decoran sus paredes. Sobre todo en la planta baja, donde varias de las estancias tienen puertas de cristal que dan directamente al jardín trasero. 

Meghan, una gran amante de la cocina, cuidó especialmente la decoración de la cocina, con un estilo que conjuga lo industrial con lo elegante. Está decorada en tonos blancos y grises con el mármol como protagonista. Para poder hacer varios platos a la vez, la duquesa de Sussex y su exmarido incluyeron un detalle curioso: dos juegos de fogones distribuidos en las dos partes de la encimera. 

Meghan Markle cuidó mucho la decoración de la cocina.

Todos los dormitorios de la vivienda siguen un esquema similar: en el centro, y presidiendo la estancia, hay una gran cama de matrimonio iluminada por los ventanales que pueblan la pared. Además, la pareja quiso darle a cada estancia un toque particular y las decoraron con un color como protagonista.

Buscan nueva casa

Tras su ruptura con la Familia Real británica, se ha sabido que los duques de Sussex quieren buscar una nueva vivienda en Los Ángeles para poder disfrutar junto a su hijo Archie de los veranos en la ciudad donde creció Meghan. Al parecer, la pareja tiene pensado distribuir su tiempo entre Vancouver (en Canadá) y la ciudad de California. 

"Han comenzado a buscar casa y están en el proceso de entrevistar a las personas que se encargarán de su seguridad. Están viendo si logísticamente es posible", reveló una fuente a E! News, quien añadió que "han contactado con personas de Los Ángeles para tener su propio equipo".

Doria Ragland ha sido un gran apoyo para Meghan Markle y el príncipe Harry.

Esta misma fuente ha explicado que desean tener una vivienda para "poder hacer reuniones y recibir a sus amigos en casa", alejados de las miradas indiscretas y de las cámaras de los periodistas.

La decisión de haber escogido Los Ángeles como segunda ciudad de residencia habría estado motivada también por Doria Ragland (63), madre de Meghan Markle que se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del matrimonio en los últimos meses. 

Otros medios estadounidenses apuntan, además, a que su futura mudanza podría responder a motivos profesionales, ya que en enero se supo que había fichado por Disney para poner la voz en off en uno de sus proyectos. 

Ruptura con Inglaterra

El 8 de enero de este año Meghan Markle y el príncipe Harry anunciaron que daban un "paso atrás" como miembros de la Familia Real británica para alejarse de la presión mediática a la que se habían visto sometidos estos últimos meses. 

Posteriormente, la pareja concretó qué conllevaría esta decisión: no serán miembros activos de la familia real de Gran Bretaña y no usarán sus títulos de "alteza real" tras anunciar su deseo de ser "más independientes", según un comunicado que emitió el Palacio de Buckingham el pasado 18 de enero.

El príncipe explicó días después que, aunque estaban tristes por haber llegado a este punto, se habían visto obligados a tomar esta decisión por los acontecimientos vividos en 2019. "Han sido meses de conversaciones después de tantos años de retos, y sé que no siempre lo he hecho bien, pero en lo que a esto se refiere, de verdad no había otra opción", confesó Harry. 

"Nuestra esperanza era seguir sirviendo a la Reina, mi comandante en jefe, la Commonwealth y mis filiaciones militares, pero sin financiación pública. Desafortunadamente, eso no era posible", reconoció el nieto de la reina Isabel (93). "He aceptado esto, sabiendo que no cambia quién soy ni lo comprometido que estoy, pero espero que esto los ayude a entender por qué ha pasado todo", añadió. 

[Más información: El padre de Meghan Markle, dispuesto a testificar contra ella en su guerra con la prensa]