No ha sido un comienzo de año fácil para la infanta Pilar de Borbón (83 años). La hermana del rey Juan Carlos I (82) tuvo que ser ingresada el pasado 5 de enero, condiciendo con el cumpleaños de su hermano, en la clínica Ruber Internacional de Madrid. Hasta allí llegó acompañada de uno sus hijos, Fernando Gómez-Acebo, quien no se ha separado de su lado durante todos estos días.

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Mientras continúa ingresada, el rey emérito ha querido visitarla en la clínica Ruber para mostrarle todo su cariño y apoyo. Juan Carlos I llegaba en un coche con los cristales tintados y salía horas más tarde sin querer hacer ningún tipo de declaración sobre cómo se encuentra su hermana.

La infanta ha tenido a lo largo de los últimos años varios ingresos hospitalarios desde que le fue diagnosticado cáncer de colon. La duquesa de Badajoz pasó por el quirófano el pasado mes de febrero y a someterse a un tratamiento de quimioterapia. 

La Infanta Pilar, en el mercadillo de Nuevo Futuro. Gtres

Su última aparición pública de la infanta fue en el mercadillo solidario Nuevo Futuro, que es todo un orgullo y satisfacción para ella. La tía del rey Felipe VI (51) ya nos confesó hace unas semanas que su estado de salud era delicado, pero que ella tenía fuerzas para continuar peleando contra la enfermedad: "Me encuentro días mejor y otros días peores, pero doy gracias a Dios de estar viva, he perdido kilos que ha sido una suerte".

En octubre, asistió a los actos de la patrona de la Guardia Civil en la Comandancia de Palma con su hija Simoneta y en noviembre no quiso perderse la presentación del rastrillo solidario de la asociación Nuevo Futuro, de la que es presidenta de honor desde hacía más de 40 años.

La Infanta, en un evento. Gtres

Fue precisamente en su condición de presidenta honorífica de la ONG, dedicada a la acogida de menores tutelados sin familia, cuando fue recibida por los reyes en julio de 2018 para exponer los proyectos de la entidad por su 50 aniversario.

La infanta Pilar ya fue intervenida del intestino delgado en septiembre de 1983 en el hospital Ramón y Cajal debido a un síndrome por vólvulo oclusivo.

Al igual que sus hermanos, también sufría de artrosis, y fue operada de las dos caderas, por lo que en los últimos años tuvo problemas de movilidad que le obligaban a caminar con cierta dificultad.