Un año después de la espectacular y mediática boda del príncipe Harry (34 años) y Meghan Markle (37), la capilla de San Jorge vuelve a recibir a una pareja real para unirse en santo matrimonio. Lady Gabriella Windsor (38 años) y Thomas Kingston se casan este sábado, aunque, al contrario que ocurrió con el nieto de Isabel II (93) y la actriz, esta vez poco se sabe de la ceremonia de este fin de semana salvo que comenzará a las 12 del mediodía, hora local.

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El 19 de septiembre de 2018 la pareja anunciaba su compromiso con unas fotos oficiales en el jardín. El padre de Lady Gabriella es primo hermano de la reina de Inglaterra, por lo que muchos miembros de la Familia Real inundaran de nuevo la capilla más famosa para los británicos, pero se desconoce si los royal más reconocidos estarán presentes en el enlace nupcial.

Gabriella Windsor junto a sus padres, la princesa Marie Christine y Michael de Kent.

Y es que hay algunos nombres que están totalmente descartados, como el de Harry y Meghan. El matrimonio permanece al cuidado del pequeño Archie nacido el pasado 6 de mayo. Pero sus cuñados, el príncipe Guillermo (36) y Kate Middleton (37) tampoco estarían en la lista de invitados según cuentan los mentideros ingleses. Este sábado se juega la copa de la FA que enfrentará al Manchester y al Watford, y el primogénito de Lady Di es el presidente de tal competición. A su lado, como es habitual, estará su esposa.

Será, por tanto, una ceremonia íntima, en la que no se hará alarde de ninguna posición real, por lo que no habrá siquiera, paseo en carruaje tras el 'sí, quiero'. Lady Gabriella no tiene ningún derecho sucesorio ni privilegios propios de la Familia Real salvo el hecho de poseer su misma sangre. La razón por la que no tiene ningún derecho real se debe a la unión de sus padres, y en concreto a la religión de su madre. Su padre, Michael de Kent, contrajo matrimonio con la baronesa Marie Christine von Reibnitz, una mujer que practica el catolicismo. El Acta de Establecimiento firmado en el año 1701 especifica que el miembro real solo podía casarse con una anglicana si deseaba conservar su puesto en la línea de sucesión al trono. Así que el primo de Isabel II, por amor, decidió renunciar a este derecho, y en consecuencia lo perdían también todos sus descendientes.

El banquete de la boda de este sábado tendrá lugar en Frogmore House. Justo al lado está de la residencia de Harry y Meghan -Frogmore Cottage- y donde descansa ya desde hace 12 días el pequeño Archie. El hecho de que la posterior celebración y la fiesta tras la comida tenga lugar en esta localización ha molestado hasta cierto punto al nieto de la reina y su esposa americana, según cuentan medios ingleses. Y es que no quieren que el ruido del festejo y la multitud alteren la tranquilidad de su recién nacido, al encontrarse a tan solo unos metros de distancia de su hogar. Por eso ruegan que la fiesta no se alargue demasiado y puedan llevar a cabo su vida en familia sin demasiadas alteraciones.

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