Las nubes y la lluvia no han querido perderse el recuerdo más emotivo de todos los que pretenden homenajear a Diana de Gales cuando se cumplen dos décadas de su fallecimiento en un accidente de coche en París. Han sido los hijos de Lady Di los que han protagonizado un íntimo y privado acto la víspera del aniversario y lo han hecho en el Jardín Blanco del palacio de Kensington, levantado en memoria de la princesa del pueblo.

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Refugiados bajo los paraguas, los dos hermanos, Guillermo (35 años), Harry (32), y la esposa del primero, Kate Middleton (35), han recorrido los jardines de Kensington, cuya puerta permanecía adornada por las numerosas ofrendas florales y fotografías dejados por admiradores de Diana, en una suerte de altar improvisado. Sus hijos han aprovechado además para reunirse con representantes de algunas de las organizaciones benéficas en las que colaboró la que se convirtió en la reina de corazones.

Tanto el duque de Cambridge como su hermano han preferido obviar las celebraciones y actos oficiales y han preferido rendir su particular homenaje a su madre. Mientras, el príncipe Carlos de Inglaterra (68) permanecía en su residencia de verano de Birkhall, en escocia, junto a su actual mujer.

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Kate Middleton, este miércoles en Althorp Reuters

Los hijos de Diana de Gales repiten así el modus operandi que llevaron a cabo hace pocas semanas, coincidiendo con el cumpleaños de su madre. El 1 de julio, Lady Di habría cumplido 56 años y por esta razón tanto Guillermo como Enrique decidieron celebrar un funeral privado con servicio religioso incluido en el mismo lugar en el que el hermano de su madre levantó un mausoleo que se ha convertido en lugar de visita obligada para los turistas. Tal y como se afirmó entonces, no estaba prevista la asistencia del príncipe de gales ni tampoco de la reina de Inglaterra.

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