Carlos Herrera (69 años) ha analizado en el editorial de Herrera en COPE la conmoción social y el impacto político tras el fallecimiento de Maricarmen Abascal, la anciana de 87 años desahuciada en Madrid.
En su monólogo de análisis matinal de la actualidad, el periodista ha abordado la actualidad nacional estructurando su intervención en tres ejes principales: la muerte de la anciana desahuciada, la investigación sobre las presuntas "cloacas del PSOE" y la convocatoria de una huelga electoral para el próximo 11 de noviembre.
Al referirse al fallecimiento de Maricarmen, ingresada en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid tras la ejecución del desahucio de la vivienda del distrito de Retiro donde había residido durante siete décadas, Herrera ha denunciado la instrumentalización del suceso.
Tras conocerse el desenlace, grupos de manifestantes de la acampada en la Puerta del Sol intentaron desplazarse hacia el Congreso de los Diputados, donde fueron interceptados por efectivos antidisturbios. "Acaba de nacer un icono electoral", ha destacado el locutor de radio sobre los hechos.
Carlos Herrera: "A lo mejor las personas dicen que Maricarmen ha sido asesinada tienen alguna información sobre lo que ha pasado en las últimas horas y podrían ponerlo en conocimiento de las autoridades" https://t.co/SdAGeI1KVh
— COPE (@COPE) October 8, 2026
"Es el drama de esta mujer que fue seguramente un fallo del sistema, pero aquello fue la ejecución de una sentencia del Supremo, ajustada a la ley", ha recordado.
El periodista no descarta que el fallecimiento de Maricarmen tenga que ver con "el estrés de aquellos días". Cree que es probable que la anciana "haya sentido desfallecimiento" y que "seguramente ha ido decayendo" debido a "procesos asociados" a lo que ha vivido en las últimas semanas.
No obstante, lamenta que la mujer "se ha convertido en un instrumento electoral de la izquierda sin ningún pudor". Porque, sostiene, "el movimiento social que se creó a raíz del desahucio ha sido redirigido para culpar a la derecha de la situación de esta vivienda".
Carlos Herrera ha cargado contra las acusaciones vertidas desde sectores de la izquierda, que han atribuido la responsabilidad del trágico final a la derecha.
"A lo mejor las personas que dicen que Maricarmen ha sido asesinada tienen alguna información sobre lo que ha pasado en las últimas horas. Igual tienen alguna información de que ha sido asesinada realmente, y podrían ponerlo en conocimiento de las autoridades", ha afirmado en relación a las proclamas que señalan el desenlace como un "asesinato".
Herrera ha expresado sus condolencias "más absoluta y más sincera" a la familia y ha criticado la utilización del drama como instrumento de presión electoral mediante la convocatoria de homenajes y encendido de velas en plazas públicas.
Por otro lado, ha señalado que la estrategia del Ejecutivo pasa por fiar su baza política a la crisis de la vivienda y forzar la aprobación de decretos en la Diputación Permanente antes de las votaciones decisivas en las Cortes.
"El Gobierno ha fiado su estrategia electoral a la vivienda y por eso trata de sacar adelante los decretos por la puerta de atrás en la Diputación Permanente, que es una especie de Congreso de guardia", ha destacado.
Maricarmen poco antes del desahucio.
El desahucio de Maricarmen
El caso de Maricarmen Abascal se convirtió en un catalizador de la indignación social el pasado 23 de septiembre, cuando la anciana fue desalojada por orden judicial de su piso en la calle Alcalde Sainz de Baranda tras vencer su contrato y solicitarle la propiedad aumentos inasumibles para su pensión.
Sacada en camilla debido a su delicado estado de salud, la mujer fue trasladada al Hospital Gregorio Marañón acusando un cuadro de estrés severo, donde permaneció hospitalizada dos semanas hasta su fallecimiento.
El lanzamiento, ejecutado pese a las concentraciones de apoyo a las puertas del inmueble, provocó una ola de protestas, la acampada permanente en la Puerta del Sol e intensos reproches cruzados entre formaciones políticas.
Mientras los colectivos por el derecho a la vivienda y sectores de la izquierda señalan a las instituciones y a la propiedad del inmueble por no evitar el desenlace, desde la derecha y la administración regional se recalca que la afectada disponía de alternativas asistenciales y se señala al Gobierno central de rentabilizar electoralmente un caso social dramático.
