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Hay lugares a los que uno no llega únicamente por sus monumentos. También por los recuerdos, por las raíces familiares y por esa sensación de volver a un sitio que, aunque no sea el lugar de residencia habitual, guarda una parte importante de la propia historia.

Es el caso de Cristina Pardo y Maella, una pequeña localidad aragonesa vinculada a la periodista por su padre y que se ha convertido en uno de esos rincones especiales a los que regresar.

Maella se encuentra al sureste de la provincia de Zaragoza, en la comarca del Bajo Aragón-Caspe, a unos 120 km de la capital. La localidad se asienta junto al río Matarraña, que atraviesa el término municipal de sur a norte.

El paisaje de esta villa histórica está marcado por la combinación de huertas, lomas y paisajes fluviales. Conserva buena parte de la personalidad de los pueblos históricos de esta zona de Aragón.

Al recorrerlo, la vida transcurre con un ritmo pausado entre calles que conducen hacia iglesias y casas. Uno de sus principales atractivos es su Torre del Reloj, una construcción de unos 48 metros de altura que sobresale por encima del resto del caserío y se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la localidad.

La torre representa una combinación de elementos de diferentes épocas, con una primera parte de origen románico y otra de estilo mudéjar, y actualmente forma parte del edificio que alberga el ayuntamiento.

En la parte más elevada de la localidad aparece otro de sus grandes protagonistas: el castillo de Maella del siglo XII. La fortaleza, de origen medieval y situada sobre la loma del río Matarraña, domina el paisaje desde lo alto. Aunque buena parte de la construcción se encuentra en ruinas, conserva una presencia monumental.

Subir hacia esta zona permite, además, cambiar por completo la perspectiva de la localidad. Desde la parte alta se contempla el entramado de casas y, más allá, el paisaje que rodea Maella.

Entre sus edificios religiosos destaca la iglesia de San Esteban, de origen medieval, además de la Iglesia de Santa María. También merece atención la Ermita de Santa Bárbara, situada en el entorno de la localidad.

Maella es, en sí, un sitio ideal para hacer turismo. Sin embargo, para Cristina Pardo significa algo más. Su padre es de esta localidad, por lo que el municipio forma parte de sus raíces familiares.

Esa relación explica que su vínculo con el pueblo no sea el de una visitante más, sino el de alguien que encuentra en sus calles una conexión con su propia historia. La periodista reforzó todavía más esa relación en el año 2022 cuando fue elegida como pregonera de las fiestas.

Con poco más de 2.000 habitantes, Maella conserva así el carácter de esos pueblos en los que el patrimonio, naturaleza y vida cotidiana conviven sin grandes distancias.