Netflix guarda entre su catálogo una de esas propuestas perfectas para quienes disfrutan del terror y misterio en pequeñas dosis.
El Gabinete de Curiosidades de Guillermo del Toro llegó a la plataforma en octubre de 2022 y reúne en una única temporada ocho historias independientes que exploran diferentes formas de entender el miedo.
La serie funciona como una antología, por lo que no es necesario seguir una trama continua ni esperar a que los acontecimientos de un episodio tengan relación con el siguiente.
Cada capítulo presenta una historia diferente, con nuevos personajes, actores y directores. En total, son ocho relatos de terror que pueden disfrutarse de forma independiente.
Aunque Guillermo del Toro da nombre a la producción, el cineasta mexicano no dirige los episodios. Su papel es el de anfitrión y co-guionista de las historias así como seleccionar a los directores que participan en la serie.
Bienvenidos al Gabinete de Curiosidades de Guillermo del Toro
Al comienzo de cada entrega, Del Toro aparece frente a un gabinete de madera, del que extrae un objeto relacionado con el relato antes de presentar al director y la historia.
Entre los cineastas elegidos se encuentran Jennifer Kent (The Babadook), Panos Cosmatos (Mandy), Vincenzo Natali (Cube) y Catherine Hardwicke (Crepúsculo). La variedad de estilos permite que la serie cambie de registro constantemente y cada episodio se siente completamente diferente.
Las historias también proceden de diferentes fuentes. Dos de ellas, Lote 36 y El murmullo, parten de relatos originales de Guillermo del Toro, mientras que otros capítulos adaptan obras de autores clásicos del género, entre ellos H.P. Lovecraft y Henry Kuttner.
Uno de los grandes atractivos de la producción es su apartado visual. La serie apuesta por el diseño de producción, el maquillaje y los efectos prácticos para construir buena parte de sus criaturas y escenas más inquietantes.
Animatrónicos y prótesis tienen un protagonismo especial, algo que encaja con la estética artesanal asociada al cine de Del Toro.
El resultado recorre distintas vertientes del terror: historias góticas, fantasmas, horror cósmico y terror corporal, entre otras. Cada episodio propone una pesadilla diferente, con escenarios y criaturas capaces de dejar algunas imágenes difíciles de olvidar.
Precisamente, esa variedad es uno de los motivos por los que la serie resulta especialmente recomendable para quienes quieren recuperar el género desde perspectivas diferentes.
Un episodio puede apostar por una atmósfera lenta y perturbadora, mientras que el siguiente puede decantarse por el terror más explícito o por criaturas propias del horror cósmico.
De esta forma, los ocho capítulos mantienen una identidad propia y permiten descubrir qué tipo de terror encaja mejor con cada espectador.
Además, su formato facilita que pueda verse sin necesidad de reservar demasiadas horas. Al tratarse de historias independientes, es posible disfrutar de un episodio y dejar el siguiente para otro momento sin perder el hilo de la temporada.
Sus ocho capítulos ofrecen, por tanto, una alternativa perfecta para una sesión de terror sin comprometerse con una serie larga.
La crítica también recibió la producción con buenos ojos. La primera temporada cuenta con un 93% de aprobación en Rotten Tomatoes, donde el consenso destaca la variedad de voces creativas y su apuesta por el relato gótico.
