Montserrat Caballé fue una de las grandes voces de la lírica española y alcanzó una fama internacional que la llevó a actuar en los escenarios más importantes del mundo.
Sin embargo, antes de convertirse en una de las sopranos más admiradas de su generación, la cantante tuvo que atravesar una infancia marcada por la pobreza y las dificultades económicas.
En 2010, durante una entrevista con El Mundo, recordó algunos de los episodios más duros de aquellos primeros años y explicó cómo su familia llegó incluso a quedarse sin un lugar donde dormir.
Montserrat Caballé en una imagen de archivo.
"Con mis padres pasamos mi hermano y yo mucha miseria. Nos echaron varias veces de casa y llegamos a dormir a la intemperie. Sin embargo, teníamos la esperanza de un futuro mejor", relató entonces la soprano.
La situación llevó a los Caballé a abandonar España y buscar nuevas oportunidades fuera del país. "Fuimos a Suiza y allí estuvimos tres años que fueron muy duros por el idioma. Después, mi padre se trasladó a Alemania con toda la familia y allí pasamos cuatro años".
Fueron etapas en las que la familia tuvo que empezar de cero y adaptarse a unas circunstancias especialmente difíciles. Mientras tanto, Montserrat empezaba a abrirse camino en el mundo de la música y de la ópera, aunque alcanzar el éxito estaba todavía muy lejos.
Sus primeros pasos profesionales estuvieron acompañados de numerosos rechazos. Las audiciones no siempre salían como esperaba y durante mucho tiempo tuvo que convivir con la sensación de que las puertas no terminaban de abrirse.
Montserrat Caballé
"Todo eran audiciones fracasadas y momentos tristes en los que nadie te quería y pensabas que tal vez habías escogido mal", recordó.
En otra entrevista concedida a TVE, Caballé relató uno de los episodios más duros de su juventud: el momento en el que fueron expulsados de la vivienda por no poder hacer frente al alquiler.
"No podíamos pagar el alquiler y la Policía vino hasta 3 veces a casa. Nos echaron y tuvimos que ir a Plaza Catalunya, allí pasamos la noche y vimos el amanecer", recordó. "Cuando dormíamos en Plaza Catalunya venían muy pronto las palomas y nos despertaban con su arrullo pidiendo comida".
Montserrat Caballé y Montserrat Martí, su hija.
Las navidades también estuvieron marcadas por la escasez. "Aquella Navidad, en mi casa solo había pan duro. Una vecina nos regaló un huevo. Mi padre salió al monte a por romero y mi madre hizo con el pan una sopa de romero y pan y unas torrijas. Con la yema sobrante hizo un postre".
A pesar de las dificultades, la soprano siempre destacó la actitud de sus padres. "Mi padre sabía decir muy bien las cosas para que no nos afectara y las pudiéramos superar. Nos hacía comprender que la oportunidad de amanecer no les sucedía a todas las personas".
