David Broncano ha echado la vista atrás para recordar algunos de los momentos que recordaron su infancia y, entre ellos, tiene un papel protagonista las comidas que compartía con sus abuelos.
El presentador de La Revuelta ha contado cómo era su día a día cuando se quedaba con su abuela y ha desvelado los contundentes menús que preparaba para él y su hermano.
En una entrevista de Open Play de RTVE, Broncano explicó que su abuela era la encargada de cocinar mientras él se ocupaba de otras tareas de la casa. "Mi abuela cocinaba y yo recogía la casa, la mesa, fregaba todos los platos".
Broncano.
El presentador recuerda con especial cariño aquellas tardes y noches junto a su abuela. "Le hacía compañía y veíamos juntos La Señora, Amar en tiempos revueltos, Cuéntame", explicó, recordando algunas de las series que seguían juntos en la televisión.
La llegada de Broncano y su hermano supuso también un cambio importante en las costumbres alimentarias de sus abuelos. "Ellos estaban acostumbrados a cenas y comidas de abuelos. Mi abuelo se comía una manzana y un yogur y de pronto le vinieron dos niños", relató el presentador.
La situación hizo que su abuela comenzara a preparar comidas mucho más abundantes para los pequeños. "Mi abuela empezó a cocinar". Y el resultado eran cenas que hoy pueden sorprender por la cantidad de comida que incluían.
"Una cena era una ensalada, 3 huevos fritos, puré, cinta de lomo y unas natillas. Eso para cenar", recordó. Un menú completo y contundente que se convirtió en habitual durante su infancia y que refleja cómo la alimentación de sus abuelos cambió para adaptarse a las necesidades de los niños.
Pero no solo Broncano y su hermano terminaron comiendo más. El presentador también recordó cómo su abuelo comenzó a participar en aquellas comidas familiares y, poco a poco, fue aumentando la cantidad que ingería. "Mi abuelo empezó a decir ponme un poquito de estas cosas. Y así engordó", relató con humor.
Una anécdota familiar que Broncano recupera ahora con cariño y que muestra cómo la llegada de los nietos transformó las rutinas de sus abuelos. De las sencillas comidas compuestas por una manzana y un yogur, su abuelo pasó a compartir unas cenas mucho más abundantes con los pequeños de la familia.
Y así pasó, que, viendo los homenajes que se pegaban sus nietos a una corta edad, él no podía resistirse a probar las delicias que les preparaban.
