Marco Almodóvar
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Karlos Arguiñano es uno de esos rostros que llevan tantos años en televisión que ya forman parte de la vida cotidiana de varias generaciones.

El cocinero vasco lleva décadas entrando en las casas españolas con sus recetas, sus chistes y su particular manera de contar las cosas. A sus 77 años, sigue al frente de Cocina abierta, su programa de Antena 3, aunque el relevo en la familia ya ha empezado.

Su hijo Joseba presenta el programa los viernes, un paso que permite a Karlos ir cediendo espacio poco a poco sin desaparecer de la pantalla.

Lejos de las cámaras, Arguiñano mantiene unas rutinas muy concretas. Madruga y empieza el día haciendo ejercicio. “Me levanto a las 6:30 de la mañana”, ha contado en varias ocasiones.

Después dedica unos 45 minutos a hacer gimnasia y estiramientos en casa. Es una costumbre que mantiene antes de ponerse con el trabajo.

Pero ese no es el único ejercicio que suele realizar para mantenerse en forma: "Todos los días camino 10 kilómetros, solo y en silencio".

En cuanto a la primera comida del día, Karlos Arguiñano tiene claro cómo debe ser para empezar con la energía suficiente para afrontar una jornada exigente.

Karlos Arguiñano y su hijo Joseba. Captura TV.

“El desayuno tiene que ser una comida importante. Un buen café, un trozo de pan con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y una fruta. Con eso ya tienes gasolina para arrancar el día con fuerza”, explicó.

Y luego está el huevo. En El Hormiguero contó que él mismo recoge los huevos para desayunar.

"Voy al gallinero, que lo tengo a 30 metros, cojo el huevito templado, pongo aceite y me lo como o cascado, o revuelto, o en tortilla", aseguró.

En otra visita al programa de Pablo Motos, esta vez acompañado por su hijo Joseba, volvió a manifestar su pasión por este alimento: "Yo no cambio el huevo por nada", dijo mientras ambos mostraban una cesta de sus propias gallinas.

Dieta equilibrada

Lo cierto es que el desayuno tiene poco de complicado, pero sí mucho de práctico.

El pan aporta energía, el aceite de oliva grasas saludables y la fruta fibra, vitaminas y minerales. El huevo suma proteínas de calidad, además de nutrientes como la vitamina B12.

Y el café pone el último empujón para arrancar la mañana con las pilas cargadas.

Luego, a lo largo del día, Arguiñano no sigue una dieta estricta ni vive pendiente de las calorías. Su filosofía pasa por comer variado, apostar por productos frescos y cocinar en casa.

Verduras, legumbres, pescado, huevos, fruta, pan y aceite de oliva forman parte de su alimentación habitual. "La dieta ideal es un poco de todo y mucho de nada", resume.

Y para controlar las cantidades tiene un truco muy característico: "CLM. Comer la mitad".