El buen momento profesional de Pepa Bueno llega acompañado de un nuevo reconocimiento.
Tras conseguir el mejor dato del Telediario 2 en 14 años -cerró la temporada con un 13,9% de share y 1.548.000 espectadores de media-, el FesTVal de Vitoria ha premiado la trayectoria de la periodista con el Joan Ramón Mainat.
La comunicadora de 63 años puede haber presumido de haber presentado Los desayunos de TVE o haber dirigido El País. Pero si hay algo de lo que está especialmente orgullosa es de sus raíces extremeñas.
Nacida en Badajoz en 1963, Pepa Bueno creció en una familia de cuatro hermanas.
Su padre era agente de policía y su madre, ama de casa. Pasó parte de su infancia en Badajoz y también en Villar del Rey, el pueblo al que acudía con sus padres y sus hermanas. Allí quedaron algunos de los recuerdos que todavía hoy conserva con especial cariño.
"Extremadura para mí es la infancia, es calorcito en el estómago y son mis padres que murieron pronto", contó a NIUS en el pasado.
"Con ellos se rompió el cordón umbilical". La muerte de sus padres cuando todavía era joven marcó su vida y cambió también la forma de relacionarse con aquella tierra. "Me queda la nostalgia de aquellas navidades en la tierra", explicaba.
La periodista Pepa Bueno
Después de perderlos, los encuentros con sus hermanas quedaron vinculados sobre todo a los veranos en Cádiz.
Pero si hay una forma de mantener viva esa infancia, en el caso de Pepa Bueno pasa por la mesa. Incluso después de instalarse en Madrid, los sabores extremeños siguieron presentes en su casa.
"En mi casa, en Madrid, hemos hecho matanzas. Tengo una hermana que me traía productos de la matanza y se apuntaba todo el mundo. Es una nostalgia muy rica y sabrosa", contó en la televisión autonómica extremeña.
El jamón, la presa ibérica, el lomo embuchado y la caldereta aparecen ligados a sus recuerdos familiares.
Fan del lomo embuchado
"Cuando me hablan de Extremadura, yo sé bien de qué me están hablando y entonces viene la nostalgia, pero siempre digo que es la mejor del mundo, porque se cura con jamón, con presa ibérica", decía.
Y guarda un recuerdo especial del lomo: "Yo soy mucho de lomo embuchado, es uno de mis platos favoritos. Eso siempre iba en la maleta". También recuerda a su padre, al que le gustaba preparar caldereta para llevar a Madrid.
Los olores forman parte de esa misma memoria. En el programa A esta hora, de Canal Extremadura, resumió su vínculo con la tierra: "El olor que atraviesa mi vida es el de la jara y el jamón".
Villar del Rey, como se decía líneas más arriba, ocupa otro lugar especial. "Íbamos dos veces al año", contó. Uno de esos viajes coincidía con la romería de la Virgen de la Rivera, a la que su madre era muy devota. "Era un día precioso y divertido para los niños", recordaba.
Su curiosidad, por otra parte, también estaba presente desde pequeña. A Público contó que abría las muñecas con unas tijeras para averiguar qué había dentro.
"Quería averiguar qué se escondía dentro y contarlo. Eso es ser periodista". Años después estudiaría Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y comenzaría su carrera en Radio Nacional de España en Extremadura.
