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Eurovisión ha vuelto a modificar sus reglas de cara a 2027. La Unión Europea de Radiodifusión (UER) ha aprobado una serie de cambios en el reglamento del festival que entrarán en vigor en la edición que se celebrará el próximo mayo en la ciudad de Burgas, Bulgaria.

La nueva normativa permitirá buscar una sede alternativa si el ganador se encuentra en una situación que haga inviable organizar el festival con las debidas garantías de seguridad.

"Cuando un conflicto armado, una situación geopolítica delicada o cualquier otra circunstancia afecte de manera significativa a la seguridad, la protección o la estabilidad de la región en la que se encuentre una cadena participante, dicha cadena no podrá organizar la próxima edición del Festival en caso de que su representante resulte ganador", establece textualmente la nueva norma.

Con esta medida, Eurovisión se blinda ante una hipotética victoria de Israel.

Hay que recordar que el país ha estado a punto de levantar el Micrófono de Cristal en las dos últimas ediciones, al terminar en segunda posición tanto en 2025 como en 2026.

La nueva regulación establece además un procedimiento específico para determinar si el ganador está en condiciones de organizar el certamen.

"Cuando se considere necesario, la UER podrá encargar una evaluación independiente de la seguridad de la región del ganador".

Noam Bettan, representante de Israel, reacciona tras recibir puntos durante la Gran Final del Festival de Eurovisión 2026 en Viena, Austria, el 17 de mayo de 2026. UER

"Tras esa evaluación, la UER consultará al Grupo de Referencia para determinar si el miembro ganador puede organizar el festival con las debidas garantías de seguridad", explica el reglamento.

En caso de que finalmente se determine que el ganador no puede asumir la organización, la UER podrá elegir a otra televisión miembro para acoger el festival, sin necesidad de que lo haga en representación del país vencedor.

Nuevo gesto hacia España

Este cambio de normativa bien podría interpretarse también como un acercamiento hacia España y los otros cuatro países —Irlanda, Países Bajos, Islandia y Eslovenia— que decidieron abandonar Eurovisión por la participación de Israel.

Como miembro del Big Five, España es uno de los socios más importantes del festival, tanto por su aportación económica como por la audiencia que genera. Su futuro en el certamen, sin embargo, sigue estando en el aire.

La situación se complica aún más después de que el director del festival, Martin Green, abriese la puerta a un posible regreso de Rusia en una entrevista previa a la final de la edición de este año.

La intención de RTVE es volver a Eurovisión, aunque todavía no ha concretado cuándo considera que se dan las condiciones adecuadas para hacerlo.

Hace unos meses, su presidente, José Pablo López, reclamó una "reforma de los estatutos de la UER" para que "no puedan participar países en conflicto".

En este contexto, el cambio aprobado por la UER puede interpretarse como un intento de ofrecer mayores garantías a las televisiones que han cuestionado la participación de Israel.

Sin embargo, la modificación está lejos de satisfacer todas las demandas planteadas por España, como ya ocurrió el año pasado cuando Eurovisión introdujo novedades en el televoto.

Israel seguirá participando

Y es que la nueva norma no impide en ningún caso que Israel participe en Eurovisión 2027, que se celebrará en Bulgaria.

Tampoco establece que un país inmerso en un conflicto armado deba quedar automáticamente excluido del concurso. La modificación afecta exclusivamente a la posibilidad de ejercer como anfitrión en caso de victoria.

Por tanto, una eventual victoria de Israel en 2027 podría volver a generar un escenario excepcional, pero la UER ya tendría previsto un mecanismo para evitar que el país tuviera que organizar necesariamente la siguiente edición.

Para España, este matiz resulta especialmente relevante. El nuevo reglamento supone un cambio respecto al funcionamiento tradicional del festival, pero no resuelve la cuestión de fondo que provocó la retirada de RTVE.

La decisión sobre el regreso español a Eurovisión sigue, por tanto, pendiente de las garantías que la UER sea capaz de ofrecer. Y, hoy por hoy, esa vuelta sigue estando lejos en el horizonte.