Con 28 años, Marc Cucurella se ha convertido en uno de los futbolistas españoles más reconocidos del panorama internacional. Aunque hoy sigue una alimentación adaptada a las exigencias del deporte de élite, el próximo jugador del Real Madrid no olvida alguno de los sabores que marcaron su infancia.
El catalán se acuerda especialmente del bocadillo que su madre le hacía cuando era pequeño y que disfrutaba cada bocado lleno de amor y sabor.
"Soy muy amante de los bocatas y siempre hago creaciones un poco extrañas. Me gusta el de lomo, pollo, queso, jamón york y huevo. Y también me gusta mezclar la mayonesa con el ketchup", confesó en una rueda de prensa.
Marc Cucurella
Una combinación poco habitual que se convirtió en uno de sus grandes caprichos cuando era pequeño y que refleja su gusto por mezclar ingredientes para crear bocadillos muy contundentes.
A pesar de esos gustos más indulgentes, Cucurella reconoce que actualmente intentan mantener una dieta rica en proteínas y equilibrada para responder a la alta carga física que exige competir al máximo nivel.
Otro de los alimentos a los que no puede resistirse es el fuet, un embutido muy ligado a su infancia. "Mi querido fuet, siempre me ha gustado. Sobre todo cuando de pequeño iba de torneo con el equipo y tenía muchos problemas para comer porque no me gustaba nada y mi madre me ponía comida en la maleta a escondidas", reveló en una entrevista para GQ.
Incluso tiene muy claro cuál es la mejor forma para disfrutarlo. "A mí me gusta cortadito, pero no muy fino, que sea un poquito más grueso para poder disfrutar. Con pan tostado y tomate es una buena opción".
Fuet cortado
El futbolista ha reconocido también que, durante su etapa en el Chelsea, le resultaba complicado encontrar este producto español. Sin embargo, cuando lo encontraba animaba a sus compañeros a probarlo, aunque a estos no les hiciera mucha gracia el "embutido crudo".
Muy buenos alimentos, pero si Cucurella tuviera que elegir uno por excelencia, sería el sushi. Este plato japonés ocupa el primer puesto en su lista y se ha convertido en su gran debilidad. Seguramente sea una de las opciones que más disfruta cuando tiene la ocasión de darse un capricho fuera de la rutina deportiva.
Entre los bocadillos de su infancia, el fuet que siempre le acompañaba en los torneos y su pasión por el sushi, Cucurella demuestra que, pese a la disciplina que exige el fútbol profesional, sigue conservando muchos de los gustos que le han acompañado durante su niñez.
