Marco Almodóvar
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Marc Cucurella disfruta hoy del reconocimiento reservado solo a unos pocos en el fútbol. Consolidado como uno de los futbolistas más destacados de la Selección, el flamante fichaje del Real Madrid ha construido una carrera basada en el esfuerzo.

Nacido el 22 de julio de 1998 en Alella, un municipio del Maresme conocido por su tranquilidad y sus viñedos, Cucurella creció en una familia trabajadora formada por Óscar Cucurella y Patricia Saseta.

Fue precisamente su madre quien asumió durante años el mayor esfuerzo logístico para que su hijo pudiera perseguir su sueño y convertirse en futbolista profesional.

Así lo recordaba con emoción: "Mi madre se chupaba cada día dos horas de coche para llevarme a entrenar. Ella salía de trabajar, me recogía a las cinco del colegio, me daba el bocadillo en el coche y nos íbamos para Barcelona".

"Yo estudiaba o merendaba en el coche, ella se quedaba allí tres horas pasando frío o calor, y luego volvíamos por la noche. Sin ese esfuerzo, yo no estaría donde estoy", decía en declaraciones en una entrevista concedida a As.

Esos desplazamientos comenzaron durante su etapa en el Espanyol, donde ingresó con solo seis años tras empezar jugando al fútbol sala en Alella.

Aunque la distancia entre su pueblo y la Ciudad Deportiva Dani Jarque no era excesiva, el tráfico de las tardes de Barcelona lo complicaba: en hora punta el trayecto podría durar 45-60 minutos cada viaje.

Marc Cucurella calentando en uno de los partidos del Mundial. Reuters

Más tarde llegaría el salto a La Masía, donde el Barcelona lo incorporó en categoría cadete. Con el paso del tiempo, la posibilidad de residir en la cantera azulgrana alivió una carga que durante años había recaído sobre su familia.

"Mi familia siempre ha sido del Barça e iba al estadio con mi abuelo, pero dejé muchos amigos en el Espanyol. Me sabía mal marcharme, aunque para mi futuro era un paso importante", contó.

En 2022, tras pasar por equipos como Éibar o Getafe, decidió dar el salto a la Premier League. Primero al Brighton y después al Chelsea.

"En España me estaba estancando. Me ponían de interior o de extremo y sentía que no terminaba de explotar. Mis agentes me dijeron que como lateral podía llegar mucho más lejos y tenían razón".

El secreto de su melena

Ahora que es padre de tres hijos, Cucurella entiende mejor que nunca lo que hubo detrás de aquellos entrenamientos.

"Cuando eres niño no te das cuenta del esfuerzo y el dinero que cuesta todo, lo ves como algo normal. Ahora que tengo tres hijos, miro atrás y me doy cuenta del increíble sacrificio que hicieron mis padres por mí. Todo el mérito de que sea futbolista es de ellos", reconoce.

La influencia de su progenitora también quedó reflejada en uno de los rasgos más reconocibles del internacional español: su melena.

"Lo del pelo empezó por mi madre. De pequeño me lo dejó largo para poder distinguirme rápido en los partidos desde la grada cuando jugaba. Luego me empezó a gustar, me daba suerte y ya decidí no cortármelo más. Es mi identidad", reveló.

"A mí nadie me ha regalado nada. No soy el jugador con más talento del mundo, pero nadie me va a ganar a correr, a trabajar y a dejarme el alma en el campo. Eso es lo que me enseñaron en casa desde pequeño", remata.