Lalachus vive uno de los momentos más dulces de su carrera. La cómica, convertida en uno de los rostros más reconocibles del humor actual, regresa este lunes 13 a La 1 con una nueva temporada de El Grand Prix.
Pero, más allá de los platós, hay un lugar al que siempre vuelve para descansar. Hablamos de Lillo, un pequeño municipio de Toledo con unos 2.500 habitantes que se ha convertido en su oasis particular.
"Mi refugio es mi pueblo. Está en Castilla-La Mancha y tengo mucho arraigo. Siempre he ido desde mi infancia", asegura en una entrevista para EL ESPAÑOL a colación de Olivia, serie de Disney+ protagonizada por Pablo Chiapella.
"Para mí los veranos eran estar en el pueblo con la bicicleta para arriba y para abajo", dice Laura Yustres, que es como se llama, agregando que hace poco se compró una BH como la que tenía por entonces.
Situado en plena comarca de La Mancha Alta, Lillo se encuentra a poco más de una hora en coche de Madrid, una cercanía que ha favorecido durante décadas que muchas familias con vínculos en la localidad regresen cada verano.
Como ocurre en tantos pueblos de la geografía española, sus vecinos se multiplican durante los meses estivales con la llegada de quienes vuelven a reencontrarse con sus raíces.
Lillo conserva esa imagen de la Mancha más tradicional, con calles blancas, grandes espacios abiertos y un horizonte marcado por la arquitectura histórica.
Lalachus, Ramón García y Gorka Rodríguez, presentadores de 'El Grand Prix'.
Entre sus edificios más destacados se encuentra la iglesia parroquial de San Martín Obispo, un templo del siglo XVI de estilo gótico-renacentista con una imponente torre que domina la localidad.
También destaca el convento de la Inmaculada Concepción, declarado Bien de Interés Cultural, un ejemplo del barroco franciscano con un austero pero atractivo claustro.
Pero, como se decía, el verdadero valor de Lillo está también en su forma de vivir el verano.
Las bicicletas recorriendo sus calles, las conversaciones en las puertas de las casas al caer la tarde y las comidas familiares forman parte de una estampa muy reconocible de la España más rural en los meses de más calor.
Aeródromo de Lillo
Una rutina ligada a una gastronomía marcada por la tradición manchega: las gachas con panceta y chorizo, las migas de pastor, el pisto manchego, el calderillo, el queso manchego o los vinos de la Denominación de Origen La Mancha.
Más allá del casco urbano, Lillo cuenta con espacios naturales y rincones singulares. La Laguna de Lillo, conocida como El Longar, es uno de sus grandes tesoros paisajísticos.
Este complejo lagunar de origen endorreico es refugio de numerosas aves migratorias y ofrece un escenario perfecto para paseos tranquilos por los caminos rurales que tantas veces han acompañado la infancia de sus vecinos.
El municipio también tiene un vínculo especial con la aventura gracias a su aeródromo, conocido entre los aficionados al vuelo sin motor y al paracaidismo.
Allí se vivió además una anécdota televisiva que conecta con otro rostro popular. Fue en Lillo donde Kira Miró se lanzó en paracaídas cuando apenas tenía 20 años para el programa Desesperado Club Social, programa de Antena 3 de principios de los 2.000.
Para Lalachus, sin embargo, el mayor atractivo de Lillo no está solo en sus paisajes o en su patrimonio, sino en la sensación de calma que le aporta volver a sus calles: "Me gusta mucho ir allí porque resetea la cabeza".
