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Hay parejas televisivas que funcionan precisamente porque parecen imposibles. En Ágata y Lola, la nueva serie de Atresplayer que se estrena este domingo 12, ocurre exactamente eso.

Una es caótica, impulsiva y se guía por el instinto. La otra es metódica, analítica y encuentra patrones donde nadie más los ve. Separadas parecen incompatibles, pero juntas forman un equipo casi infalible.

La nueva ficción de Portocabo —productora de Hierro y Rapa— apuesta por un procedimental clásico de ocho episodios, con un crimen distinto en cada entrega, pero encuentra su verdadera personalidad en la relación entre sus dos protagonistas.

Eva Martín (La Promesa) interpreta a Lola, inspectora del Grupo de Homicidios de la Policía Judicial de Vigo, mientras que Mireia Oriol (Soy Nevenka) da vida a Ágata, una joven agente cuya carrera quedó truncada tras sufrir un bloqueo durante un operativo.

Aquel episodio desembocó en un diagnóstico de autismo y en un destino mucho más discreto: el archivo policial. Sin embargo, Lola comprende rápidamente que la forma de pensar de Ágata puede marcar la diferencia en las investigaciones y decide incorporarla en su equipo.

Mireia Oriol y Eva Martín protagonizan 'Ágata y Lola'. Atresmedia

Esa idea fue la que convenció a Mireia Oriol para aceptar el proyecto. "Lo que más me llamó la atención era que la serie no plantea simplemente incluir a una persona neurodivergente porque sí, sino porque hace mejor al equipo", explica la actriz en una entrevista concedida a EL ESPAÑOL.

"Ojalá funcionáramos más así. Cuando alguien encuentra su lugar, puede desarrollar todo su potencial".

Más allá del componente policial, Oriol encontró en Ágata un reto mucho más profundo. La actriz reconoce que apenas conocía la realidad del espectro autista antes de recibir el guion y que esa falta de conocimiento la impulsó a lanzarse por el papel.

"Siempre he entendido esta profesión como una manera de acercarme a realidades que desconozco. Es una visión un poco idealista, pero me gusta pensar que la ficción puede ayudarnos a entender mejor a los demás", explica.

"Tenía la sensación de que muchas series mostraban siempre el mismo perfil: personas casi robotizadas, superdotadas o con una aparente falta de empatía. Yo intuía que eso no era así y quería construir el personaje desde otro lugar".

Para documentarse, Oriol inició un proceso que fue mucho más allá del habitual trabajo de composición de un personaje. Comenzó leyendo No se te nota y después contactó con dos asociaciones: Aprenem Autisme, en Barcelona, y la Fundación Menela, en Vigo.

En ambas pudo conversar con profesionales y, sobre todo, con personas neurodivergentes. "Fue muy emocionante porque desmonté muchísimos prejuicios que tenía sin darme cuenta. Me hizo ver lo ignorante que era sobre este tema", cuenta.

"En las fundaciones me dijeron que había muchísimas ficciones que representaban mal el autismo. Así que también vi algunas de ellas para tener claro qué era lo que no quería hacer".

Mireia Oriol en 'Ágata y Lola'. Atresmedia

Éxito de 'Soy Nevenka'

Como persona "autoexigente" que es, Mireia asegura que "siempre" le cuesta verse. "Espero que las personas neurodivergentes se sientan representadas o, al menos, que no se sientan mal representados".

El estreno de Ágata y Lola llega en uno de los momentos más sólidos de la carrera de Mireia Oriol. Tras el reconocimiento obtenido con Soy Nevenka, la actriz reconoce a EL ESPAÑOL que las propuestas se han multiplicado, aunque tiene claro que no quiere acomodarse.

"Me apetecía muchísimo hacer una serie más abierta al gran público y explorar otros registros"

"Cuando empiezas a hacer dramas, es muy fácil que te sigan ofreciendo dramas. Pero creo que una carrera no puede construirse solo desde un lugar. Me apetecía muchísimo hacer una serie más abierta al gran público y explorar otros registros", concluye la intérprete.