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Hoy es una de las voces más reconocibles de la radio española, pero la infancia de Carlos Alsina estuvo muy lejos de los estudios de radio y los micrófonos.

El comunicador ha recordado en varias ocasiones cómo fue crecer en una familia numerosa, compartiendo un pequeño apartamento en el centro de Madrid con sus padres, su abuela y cuatro hermanos con los que apenas se llevaba un año de diferencia.

"Éramos cinco hermanos y nos llevamos un año cada uno. Imagina la banda. Padre, madre, hermanos y la abuela que vivía con nosotros", recordaba entre risas en una entrevista concedida en El Mundo.

El periodista Carlos Alsina Europa Press Europa Press

Aquella casa, donde convivían ocho personas, obligaba a aprovechar al máximo el espacio y a ingeniárselas para que todos tuvieran su rincón.

"La vida era muy divertida. En mi casa éramos muy de literas y de muebles cama", explicaba el periodista. Las literas formaban parte del día a día y permitían que los cinco hermanos compartieran habitación en un piso donde cada metro cuadrado estaba perfectamente aprovechado.

Pese a las estrecheces, Alsina recuerda aquella etapa con mucho cariño y como una infancia repleta de vida, juegos y complicidad entre hermanos. Crecer prácticamente como una "pandilla" marcó su carácter.

La diferencia de edad entre ellos era tan pequeña que existía la facilidad de que compartieran gustos, grupos de amigos, aficiones... Aquella convivencia constante hizo que la casa estuviera llena de ruido, movimiento y conversaciones.

Carlos Alsina, periodista y locutor de radio Jose Ignacio Viseras GTRES

Los animales también han ocupado un lugar importante en la vida del comunicador y en la de sus hermanos. "De niños siempre tuvimos perro", reveló en Como el perro y el gato. Sin embargo, durante una etapa dejó de convivir con mascotas debido a las limitaciones de espacio que suponía vivir en un piso del centro de la capital.

Todo cambió cuando años después decidió mudarse a una vivienda situada en un entorno mucho más tranquilo. "Luego, al venirme al casi campo, a una casa con un espacio exterior más allá de la pura vivienda los volví a tener", explicó en el medio citado.

Ese cambio de residencia le permitió recuperar una de las costumbres que más había disfrutado durante su infancia, es decir, convivir con perros y disfrutar de la naturaleza sin renunciar a la cercanía de Madrid.

Aunque su trayectoria profesional le ha convertido en uno de los periodistas más importantes de nuestro país, Alsina es una persona muy recelosa de su intimidad. A pesar de esto, no olvida que aquellos primeros años marcaron el gran profesional que es ahora.