Álex de la Iglesia se ha convertido en un hombre nuevo, al menos en el aspecto físico. El director de cine ha visitado el plató de La Revuelta (La 1) y, además presentar su último trabajo, dejó sorprendidos al público y a David Broncano al mostrar su cambio de imagen.
Fiel a su característico discurso sin filtros, el bilbaíno resumió su nuevo aspecto con una frase demoledora. Ha logrado tan drástica pérdida de peso gracias a un estricto régimen, en el que ha tenido que hacer importantes restricciones.
"He perdido 40 kilos a base de no cenar, no pan, no pasta, no arroz, no patatas, y no vida", explicaba.
"Tenía las rodillas hechas mierda"
El realizador acudió al programa de TVE en una faceta poco habitual: promocionar su trabajo como actor de doblaje en la película de animación Minions & Monsters, que ha llegado a los cines el pasado 1 de julio.
Sin embargo, su notable transformación física acaparó rápidamente la conversación. "Enhorabuena, Álex, muy buen trabajo, tío", le felicitó Broncano al arrancar la entrevista, ante un De la Iglesia visiblemente feliz y orgulloso de su logro.
Detrás de este cambio radical no solo hay una cuestión estética, sino una profunda necesidad de ganar calidad de vida.
El director de El día de la bestia confesó con total honestidad las severas limitaciones que sufría en su día a día y cómo el sobrepeso se había convertido en un obstáculo invisible en su carrera profesional.
"Es que de repente puedes andar, ¿sabes? Puedes salir de un taxi. Antes no podía", relató de forma gráfica.
Una nueva juventud a los 60
Ante la pregunta con sorna de Broncano sobre si alguna vez había tenido que prolongar una carrera en taxi por la imposibilidad de bajarse del vehículo, De la Iglesia admitió que las situaciones más duras las ha vivido al frente de sus rodajes, donde a su equipo de producción no le ha quedado más remedio que aguardar sus pasos debido a su condición física.
"Subir escaleras y notar cómo las 30 personas que van detrás están esperando porque tengo las rodillas hechas mierda", confesó.
Su situación llegó a condicionar incluso la logística de sus películas, reconociendo que llegó a descartar determinadas localizaciones y espacios para no tener que someterse a esfuerzos imposibles.
"Intentas subir y al final llegas y la gente ya se ha cansado", lamentó.
La drástica renuncia a los carbohidratos y a las cenas ha valido la pena. Ahora, en el umbral de los 60 años, el cineasta asegura sentirse con una energía renovada que hacía mucho tiempo no experimentaba: "Ahora me apetece como bailar", bromeó ante los aplausos del plató.
Haciendo balance de la edad y del paso del tiempo, y con la ironía que siempre acompaña a sus producciones, Álex de la Iglesia cerró su reflexión sobre la madurez con una última sentencia: "Con la edad, cada vez más insustancial". Una ligereza -tanto física como mental- que parece sentarle mejor que nunca.
