Pocas veces la naturaleza muestra de forma tan evidente su capacidad para reinventarse. Donde un día hubo fuego y erupciones, hoy se extiende un paisaje de bosques frondosos, senderos tranquilos y volcanes dormidos.
Quizá sea precisamente esa mezcla de calma, naturaleza y autenticidad la que ha conquistado a tantas personas. Entre ellas, el presentador Àngel Llàcer, que ha encontrado en esta comarca catalana uno de sus refugios favoritos para desconectar del ritmo frenético de la vida pública.
Hablamos de La Garrotxa, un territorio donde volcanes, bosques y pequeños pueblos se funden en un paisaje único.
Situada en la provincia de Girona, en esta comarca conviven geología, historia y vida medieval con una naturalidad casi perfecta. Precisamente si por algo se distingue de otros destinos de interior es por su paisaje volcánico.
El Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa reúne alrededor de cuarenta conos volcánicos y varias coladas de lava en muy buen estado de conservación.
Zona volcánica de la Garrotxa y Santa Margarida.
No se trata solo de una curiosidad biológica, sino que esos volcanes han condicionado el relieve, los caminos, la vegetación y hasta la forma de asentarse la población. Entre los enclaves más conocidos está el Croscat, uno de los volcanes más emblemáticos de la zona.
Tienes que tener en cuenta que La Garrotxa se recorre con calma. Olot, su capital, es un buen punto de partida. Luego puedes seguir por Besalú, considerado uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Cataluña.
Vista aérea de Besalú, uno de los pueblos más destacados de La Garrotxa (Girona).
Su puente románico del siglo XI, con siete arcos y torre de defensa, es probablemente la imagen más reconocible de toda la comarca. Pasear por su barrio judío, visitar su micvé medieval y recorrer sus callejones de piedra son un claro símbolo del turismo histórico en Girona.
Por su parte, Santa Pau ofrece una experiencia distinta, pero igual de sugerente. Su recinto amurallado, la plaza Mayor porticada y su castillo mantienen intacto su aire medieval.
Su aislamiento histórico ha ayudado a conservar mejor su patrimonio y sus raíces. Mientras otras zonas se transformaban con más rapidez, aquí muchos pueblos mantuvieron su trama medieval y su relación con el entorno natural.
Por todo esto y más, es fácil entender por qué el rostro de Tu cara me suena ha encontrado aquí su refugio. Entre volcanes dormidos, bosques infinitos y pueblos que parecen ajenos al paso del tiempo, La Garrotxa ofrece algo cada vez más escaso: la posibilidad de desconectar de verdad.
